¡Qué horror! Cuántos kilos he cogido. ¡El lunes comienzo la dieta! Pero hoy voy a aprovechar para darme algún capricho…

Ornella Sena (Flickr)

¿Cuántas veces te has repetido la misma promesa?  

Ya sea después de verano, de Navidad, de Semana Santa, un fin de semana cualquiera… Por salud, por sentirnos a gusto con nosotros mismos o porque está de moda. Pero la gran mayoría nos proponemos en algún momento cuidar nuestro peso. 

Y es curioso, porque mientras las mujeres hacemos dieta, los hombres suelen decir que se cuidan. Como si cuidarse fuera más sencillo, estuviera mejor dicho o supusiera menos esfuerzo.

Y empezamos una carrera de fondo para lograr la famosa “dieta equilibrada” que todo el mundo dice que deberíamos llevar y pocos la cumplimos. Carrera, a veces larga, pero en la mayoría de casos breve o de temporada. Algunos buscan la salida de salida nada más empezar mientras que otros cruzan la meta y continúan corriendo.

Muchos buscan llegar a la Operación bikini con éxito, otros recuperarse de la Operación polvorón. Algunos lo reconocen, mientras que muchos lo llevan en silencio. Algunos buscan asesores o compañeros de viaje, otros dicen pero no hacen.

Y es que cuesta decir que no a pequeños caprichos, esos que nos hacen evadirnos de la realidad por un momento, esos que en un momento de debilidad nos ganan la batalla. Ay, no cualquiera se resiste.

¿Solución? Cuídate o haz dieta, como prefieras llamarlo. Sal a correr, andar o volar si es lo que te gusta. No te prives de los pequeños placeres, pero ojo, que no se te vayan de las manos.

Y recuerda, querer es poder.

“La vida sana no viene en una botella, sino todo el mundo tendría un gran cuerpo” (Cher)

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