Dice la ciencia estadística que la probabilidad de que algo nos salga bien es de un 50%. Pues bien, seguro que cuando tienes un mal día, de esos en los que no das pie con bola y todo te sale al revés, esa probabilidad se transforma en un 200%.

Claudio Sepúlveda Geoffroy (Flickr)

Claudio Sepúlveda Geoffroy (Flickr)

Ayer tuve une de esos días que empiezan mal y terminan peor. Tenía un examen y aunque salí con tiempo de sobra de casa, entre un desvío de la ruta del bus por una manifestación y la caída de una mujer dentro del bus (que por fortuna se quedó en un susto), llegué tarde. Y para darle más emoción al asunto, al bajar diluviaba, y llegué tarde, exhausta de la carrera y empapada de arriba abajo. En definitiva, no era mi día.

Me ha mirado un tuerto suelo decirle a una de mis amigas cuando comentamos algún mal trago como este. Todos tenemos días buenos y días no tan buenos, aunque hay gente que parece repeler la mala suerte y otros que la atraen. Lo peor es sin duda, cuando un mal día se transforma en una mala racha que se alarga más de lo que nos gustaría…

¿Qué hacer ante un mal día? Primero de todo: respira. Respira profundamente las veces que haga falta. NO te eches la culpa de todo, pues a veces no está en nuestras manos muchas de las cosas que nos pasan. Lo que sí puedes hacer es tomártelo con calma y aceptar lo que haya pasado. Una buena actitud es fundamental para pasar un mal trago, aprender de él y seguir adelante.

Algunos de mis consejos para esos días no tan buenos:

Damián Pistilli (Flickr)
  • Cálmate. Evita que ese día ya de por sí malo, vaya aún a peor. Desconecta.
  • Escucha música que te guste y te anime. Canta y baila si quieres, pero disfruta de ese momento.
  • Cuenta lo que te ha pasado y desahógate. Nada de guardarte la rabia y el malestar para ti. Mejor compártelo. El simple hecho de que te escuchen y los ánimos que te den ya son terapia suficiente para superar el momento y no darle más vueltas de las necesarias.
  • Aprende de la experiencia. A veces parecerá imposible, pero estoy segura de que en la mayoría de casos podemos extraer alguna enseñanza para un futuro.
  • Busca tu sentido del humor. Sí, busca ese humor que tienes que te haga tomarte con filosofía el momento y no hacer una montaña de ello. Mejor reír que llorar.
  • Rodéate de gente positiva. Todos necesitamos en algún momento alguien que nos levante el ánimo, y será más sencillo si sabes a quién acudir.
  • Piensa que un mal día lo tiene cualquiera, por muy tópico que suene. No culpes a nadie, pasó y ya está.
  • Mañana será otro día. Por muy negro que te parezca el día de hoy, todo pasa.
  • Un café para olvidar el mal día. Pasa página cuanto antes.

¿Y tú, cómo te tomas tus malos días?

“Sonríe, es un mal día, no una mala vida” (Anónimo)

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