Entre Suspiros y un Café
Reflexión

No te preocupes, ya te llegará

Que las prisas no son buenas, nos dijeron.

tiempo

Que no llega antes quien va más rápido, ni quien sale primero o más temprano, sino quien tiene una idea de a dónde va. Una idea bien clara y no la deja escapar. O quien, sin saber a ciencia cierta hacia dónde, se deja llevar. Y camina. Y no se detiene a mirar atrás.

Que hay que dar tiempo al tiempo, no forzar lo que se resiste ni tirar la toalla antes de hora. Que es mejor reducir la velocidad en las curvas que patinar. Que no siempre es el mejor momento. Y que, en ocasiones, buscamos lo que no estamos preparados para encontrar.

Que es cierto que hay cosas, personas o situaciones que no esperan por nada ni a nadie. Que o los eliges a la primera o los lloras. Ahora o nunca. Que después solo hay arrepentimiento.

Que las segundas oportunidades no siempre son posibles. Que pueden no darse, ser un espejismo o el mayor de los engaños. Pueden quedarse en bonitas palabras que no dicen nada o en una promesa que no se llegue a cumplir.

Y que, en ocasiones, queremos mucho pero podemos un poco menos.

Pero que, a quien sabe esperar, todo le llega.

Que no es cuestión de pasarse la vida esperando, de esperar sin más o esperar por todo. Y a todos. Que hay que saber cuándo esperar. Cuándo actuar. Cuándo dejar de cruzarse de brazos. Cuando lanzarse, aunque sea al vacío.

Y dejar de esperar.

Dejar de aplazar las cosas para mañana, para cuando tengamos tiempo, para nunca. Dejar de aplazar lo importante. Que es más fácil decir que hacerlo, pero es un hecho. Dejar de cargar lo que no toca, lo que no es nuestro, lo que no ayuda para nada.

Dejar de preocuparnos por todo. Por tener la razón, por llegar primero, por llegar a la meta. Por lo nuestro y por lo que no lo es. Por si tarda mucho.

personas

Saber que hay cosas que tardan más. Más que la media. Más de lo normal. Que ni antes, ni después, que llegan cuando llegan. Que es cuestión de paciencia. De hacer lo que se pueda. Y de aceptar que no siempre se puede con todo.

Pero que, al final, siempre llega lo que ha de llegar.

Muchas veces, cuando nada buscas. Cuando a nadie persigues. Cuando nada te obsesiona. Cuando has dejado de preocuparte, de correr o de buscar segundas oportunidades.

Y es que a veces, cuando nada esperas, es cuando todo llega.

 

Patricia Ayuste.

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