Nunca se me dio bien aplicarme a mí misma los consejos que tan fácilmente le daba a un buen amigo y que tan útiles y sencillos veía.

Samuel Tristán (Flickr)
Samuel Tristán (Flickr)

Nunca se me dio bien esperar esa llamada que nunca llegó del chico que conocí y que tan prometedor parecía.

Nunca se me dio bien aceptar pacientemente los rodeos que me daba esa persona que no sabe ser directa y franca, sino que le gusta andarse por las ramas.

Nunca se me dio bien esperar a que esa amiga que decía que hacía demasiado tiempo que no nos veíamos me hiciera un hueco en su apretada agenda para tomar un café.

Nunca se me dio bien soltarme la melena sin pensar mil veces en las consecuencias y darle mil vueltas.

Nunca se me dio bien controlar los nervios antes de un examen, de ir al médico o de salir de viaje.

Nunca se me dio bien hablar en público sin que me temblaran las manos, me pusiera roja y se me secara la garganta.

David Durán (Flickr)

David Durán (Flickr)

Nunca se me dio bien seguir andando sin mirar atrás, sin pensar en lo que pudo ser y no fue, sin preguntarme “¿Y si…?”

Nunca se me dio bien poner punto y final a historias que no me hacían bien sin sentirme culpable.

Nunca se me dio bien enamorarme de la persona correcta, de esa con la que la vida parece más sencilla y fácil.

Nunca se me dio bien detectar a tiempo esas señales que indican que algo no funciona, hasta que todo explotaba.

Nunca se me dio bien aprovechar el momento oportuno para actuar sin pensar una y otra vez cuál sería la ocasión perfecta.

Nunca se me dio bien aceptar que las cosas son como son y no hay más, que lo que escapa a tu control no depende de ti.

Nunca se me dio bien decir que no sin sentirme culpable ni decir que sí sin sentir miedo ante lo que vendría.

Nunca se me dio bien tomar esas decisiones irrelevantes que para otros son de muy fácil y rápida respuesta.

Nunca se me dio bien vivir en el presente, sin añorar el pasado o intentar predecir el futuro.

Nunca se me dio bien apreciar la belleza de los pequeños momentos, andaba distraída en conseguir grandes éxitos y llenar mi carrera de logros.

Nunca se me dio bien comenzar una nueva etapa, cerrar capítulos y pasar de página.

José Feliciano Cerdeño (Flickr)

José Feliciano Cerdeño (Flickr)

Nunca se me dio bien… hasta que empecé a creer que podía dárseme más que bien.

“Para poder hay que creer”     

 

Patricia.   

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