Los besos que perdí,

por no saber decir:

“te necesito”.

Y la vida siguió,

como siguen las cosas que no

tienen mucho sentido.

— Donde habita el olvido (Joaquín Sabina) —

 

patrmach (Flickr)
patrmach (Flickr)

Nunca te dije que jugaba a adivinar lo que pasaba por tu mente. Hubiera sido más fácil preguntarte, pero le hubiera quitado emoción. Mejor lo imaginaba, siempre he sido una soñadora compulsiva. Lo sé, me creaba expectativas que la mayoría de veces no se cumplían. ¡Imaginación al poder!

Nunca supiste lo mucho que me gustaba tu forma de ser, tu saber estar. Tú forma de lograr todo lo que te propones, sin dejar nunca de luchar. Tu empeño por hacerlo todo lo mejor posible, de superarte, de sobresalir sobre los demás. Nunca te dije que vale la pena traspasar tu fuerte coraza para conocerte realmente; es un precio que pagaría mil veces más.

En algún momento pensé decirte que te favorecía el color rojo. El rojo, el negro,… Cualquier cosa que te pusieras te quedaba bien. Y tu colonia, ese olor inconfundible que invadía cualquier lugar por el que pasabas. Parecía una fragancia hecha a tu medida. Tan tuya, que se me hace imposible asociarlo a cualquier otro.

__MaRiNa__ (Flickr)
__MaRiNa__ (Flickr)

Podría haberte dicho que tu risa era contagiosa, y que me perdían los hoyuelos que enmarcan tus ojos cuando sonreías. Que daba igual lo que dijeras, si tú eres feliz, yo también lo era y el resto no importaba. Que tu mirada paraba el mundo, y que sin hablar, me decía tanto. Eso tampoco te lo dije.

Creo que no te dije que me encantaba cuando te hacías el duro, tratando de ocultar tu lado más romántico, que sin embargo, no conseguías esconder tan fácilmente. Te delatabas. Esos detalles que te hacían único, que me sorprendían sin esperarlo. Nunca te dije que fuiste el primero en regalarme flores. Me encantaron, por cierto. Y que me ganaste el mismo día que nos conocimos. Todo un mérito.

Podría haberte contado lo feliz que era a tu lado. Puede que fuera obvio y por eso no te lo dijera, pero era así. Que en mis sueños de futuro tenías el papel protagonista. Que conseguías alejar mis nubarrones y sacarme de mis enfurruñamientos, que no son pocos. Podría haberte dicho tanto… y te dije tan poco.

Nunca te dije que tengo un blog… y que a veces, la mayoría de las veces, me inspiro en ti para escribir.

 

“Las cosas que no se dicen, suelen ser las más importantes. Pero, ¿acaso no es siempre así?” (Película “Cosas que nunca te dije”).

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