La carta que llegó ayer

Quisiera que se inventara algo para embotellar los recuerdos, igual que los perfumes, y que nunca se desvaneciesen. Y que cuando yo quisiera pudiera destapando la botella volver a revivirlos (Rebeca)

 

Fuente: zeitfaenger.at (Flickr)

zeitfaenger.at (Flickr)

Me gustan esos pequeños placeres que tiene la vida. Los grandes lujos que se esconden en objetos insignificantes y en instantes cualesquiera de la vida. Esos que a veces son difíciles de reconocer, pero que te provoca tal deleite que la sensación te envuelve durante mucho tiempo.

Ayer fue un día normal. O estaba siéndolo. Y no tendría nada de particular si no fuera por la carta. Aquella inesperada carta que llegó en silencio y pasando desapercibida, como el ratoncito Pérez cuando se nos caía un diente de niños y nos recompensaba con algún regalo. Entraba en silencio, con premeditación y cargado de buenas intenciones.

La sorpresa llegó oculta en el correo, entre anuncios publicitarios y el correo ordinario. Como si viera una foto en blanco y negro, sentí que la emoción me recorría la piel hasta llegar a las manos, que reaccionaron primero envolviendo la carta, mientras mi mente divagaba  intentando adivinar la identidad del destinatario, para luego abrirla con cautela.

 

Fuente: annilove (Flickr)

annilove (Flickr)

Como una reliquia del pasado, aquel sobre llenó de recuerdos que me transportaron a mi temprana juventud. Por aquel entonces mantenía correspondencia, como era habitual, con un número interminable de amigos, perdiendo la cuenta de las cartas que enviaba y recibía. Mentira. Aún guardo en una caja mi antigua colección de cartas, o al menos las más valiosas.

Es una caja repleta de historias, de alegrías, besos y secretos de otra época. De ilusiones plasmadas en un papel de color y hasta de olor, a veces con el sobre a juego. De juegos infantiles y a veces no tanto, de quimeras por alcanzar y de fantasías compartidas.

De inocentes faltas de ortografía que no ensombrecían la grandeza del escritor. De las sonrisas inquebrantables y las amistades más auténticas. De las ganas de crecer, de hacerse mayor y el deseo de comerse el mundo.

Era mi género literario favorito.

Leyendo tú sumergías en la magia que contenían aquellas palabras, cargadas de buenos propósitos y promesas, pero también multitud de letras inconsolables. Alguna aflicción se colaba, tintada de melancolía y tormento, buscando consuelo en un mar de tormenta y tempestades, y  que solía llegar en forma de abrazo de papel y besos de tinta.

Fuente: Pimthida (Flickr)

Pimthida (Flickr)

Nostalgia del ayer, de los mensajes sinceros garabateados en una hoja de papel. Recuerdos que quedaron guardados en algún cajón, a la espera de volver a ser leídos, de revivir un pasado ya lejano en el que soñábamos con un futuro que ahora es presente.

 

“Nadie es más solitario que aquél que nunca ha recibido una carta.” (Elias Canetti)

Patricia.

 

Anuncios

20 pensamientos en “La carta que llegó ayer

  1. Tengo que volver a leer Rebeca, me has dado ganas mira tú…Bueno, menos mal que te mandó una carta y uno un petroglifo o una tablilla de arcilla, que los gastos de envío son carísimos! 😉
    Genial como siempre, creo que todos hemos guardado cartas por ahí, yo las metía entre las páginas de libros, el otro día, me salió una de Rimas y Leyendas…tardé un rato de acordarme de quien era el remitente 😛
    Un abrazo!
    P.D: deberíamos recuperar el arte de la epístola. Ahí lo dejo…

    Me gusta

  2. Yo, como tú, también he escrito muchas cartas en mi vida, y la verdad es que las echo mucho de menos…

    La inmediatez de los nuevos medios de comunicación nos hacen ganar y perder cosas, pero yo particularmente voto por volver a escribir pausadamente, como si al otro lado de las horas que faltan para que el destinatario reciba una misiva, estuviera su esencia en estado puro. Y también la nuestra 🙂

    Bonito post, un saludo!!

    Me gusta

  3. ¡Bienvenida Julia! Yo las echo mucho en falta, me ilusionaba tanto escribir como recibir, eras formas más cercanas y personales de comunicarse que los medios de ahora, que son más cómodos pero mucho más fríos.

    Gracias por haberte pasado y haberme dedicado tu tiempo. ¡Un saludo!
    Patri.

    Me gusta

  4. Muchas gracias Juan Carlos. Cierto, es una lástima que algo que ha formado parte de nuestra vida y que nos enriquecía tanto como escribir una carta, prácticamente haya desaparecido de nuestras costumbres. Igual si nos lo propusiéramos podríamos recuperar la vieja costumbre ;).

    Bienvenido al blog,
    Patri.

    Me gusta

  5. También guardo en un cajón perdido las cartas que recibía allá por la adolescencia. Hacía mucha ilusión adentrarte en las palabras que la otra persona te había dedicado, de su puño y letra.
    Ahora todo es mucho más inmediato y hasta nos ponemos nerviosos cuando un correo electrónico o un whatsapp tarda más de un minuto en llegar. Cosas de las nuevas tecnologías serán…
    Pero nada como ese momento de ver que una de las cartas que llegaban a casa no eran facturas si no una carta de un amigo o familiar, que tanto estabas esperando.
    Muy buen post como siempre. Mucho ánimo y sigue así. Llegarás muy lejos.
    Besos!

    Me gusta

  6. Sabes, a mi tambien me gusta recibir cartas y cosas por el estilo. tengo que admitir que siempre que llego a casa miro de reojo el buzón. Pero lo que más me duele es que ahora, las cartas de amor no sean propiamente cartas y que todos los mensajes de escondan detrás de la pantalla del móvil.

    Me ha encantado la entrada Patri 🙂

    Un beso, Cecil

    Me gusta

  7. A mí también me duele. Los nuevos medios tecnológicos son más rápidos, pero mucho más fríos, aunque abusemos de caritas y emoticones. Lo bueno es que la carta que nos llega, aunque sea una cada muchísimo tiempo, la valoramos muchísimo más.

    ¡Un besote Cecil!
    Patri.

    Me gusta

  8. Leer el comienzo de este post ha sido genial, tenía que gustarme sí o sí. Pasé muy buenos ratos leyendo Rebeca y redescubrí el placer de la lectura con ella hace ya muchos años. Sin duda, mi frase favorita siempre fue esa, se quedó grabada a fuego nada más leerla. Y con respecto a eso de enviar y recibir cartas, reconozco que aún soy de esas que escriben y reciben alguna de vez en cuando y se lleva alegrías en el segundo caso y se llena de nervios hasta que sabe que ha llegado al destino en el primero. Esos momentos, hoy en día sobretodo, no tienen precio 🙂

    Me gusta

  9. Pues considérate afortunada, o yo al menos te lo considero, pues hoy en día es poca la gente que está dispuesta a dedicar su tiempo (ese bien tan deseado y que escasea actualmente) a escribir cartas convencionales. ¡Disfrútalo!

    Un beso y gracias por leerme 😉
    Patri.

    Me gusta

  10. Me ha gustado mucho! Por la forma tan personal en la que te expresas y sientes las cosas, creo que te puede gustar un blog que acabo de visitar con el nombre hasta parecido! te lo dejo por si quieres echar un vistazo! miradasconcafe.blogspot.com No se, es bonito que los escritores se conozcan entre ellos y no cesen las ganas de seguir escribiendo 🙂

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s