Nunca la dejes

¡Primera colaboración en el blog! Siempre hay una primera vez para todo, y hoy quiero presentaros a un viejo amigo y gran  escritor, aunque él se reste importancia.

Rubén, amigo de la infancia (íbamos al cole juntos), de esos de los que guardas multitud de recuerdos, de buenos momentos y alguna inocente travesura. Amigo de sus amigos, persona sensible donde las haya. Escritor aficionado en sus ratos libres, con un estilo muy personal y directo que llega y que cala profundamente.

Desde aquí te agradezco haber querido participar en mi blog y te animo una vez más a que sigas escribiendo. Sabes que no soy la única que te lo dice y que todo viaje comienza con un primer paso 🙂

 ¡A disfrutarlo!

 

Nunca la dejes

“Un banco de madera, humedecido, desprendía ese olor a nostalgia capaz de colarse por la ventana sin ni siquiera abrirla. Las hojas de los árboles comenzaban su nuevo baile, mientras los adultos ya preparaban las maletas. Los niños, reunidos alrededor de una pelota, querían marcar su último gol, o dar su última pedalada, otros; el último abrazo a sus amigos.

 

Fuente: #Pomegranate (Flickr)

#Pomegranate (Flickr)

Desde mi ventana, veía cómo el verano decía adiós. Y con él, se iban las tertulias de los ancianos, los últimos besos de una pareja que desenlazaba sus manos y, en definitiva, se iba la alegría de un pueblo que debía esperar un año más para seguir construyendo su propia historia.”

Éste fue el último texto que mandé al editor, y que me fue devuelto a la semana siguiente junto con una nota que decía: “Cada día se escriben mil historias como ésta.” En aquel momento, me di cuenta de muchas cosas. Tuve una necesidad imperiosa de hablar con aquel hombre, y llevarlo al lugar que describía en mi historia.

 

Fuente: iñaki de Luis (Flickr)

iñaki de Luis (Flickr)

Quería que se sentara conmigo en aquel banco, que sintiera el silencio como yo lo sentía, y que se impregnara del lugar donde di mis primeros pasos, donde crecí y me convertí en un hombre. Tenía que explicarle lo que significó para mí el último beso de aquel verano, o las últimas risas de mis abuelos, que ya no tuvieron ningún verano más parar reír.

Pero si de algo me di cuenta, tras leer aquella nota del editor, es de que nadie, absolutamente nadie, debe hacernos perder la ilusión por algo que consideramos una parte de nosotros mismos. Al final lo que quedará para siempre será la pasión que pusiste en cada movimiento que hiciste, y eso, precisamente, es lo que siempre tendrás que cuidar.

 

Fuente: Ira Gelb (Flickr)

Ira Gelb (Flickr)

Más allá de las voces que oigas, o de las puertas que se cierren a tu paso, nunca dejes que tu ilusión duerma para siempre, aunque a veces descanse, y otras guarde silencio, siempre regresará para darte un nuevo impulso. Confía en ella.

 

“Ambos se preguntaban si habían sido las cartas que les había servido la vida, o si había sido el modo en que las habían jugado.” (La sombra del viento).

Patricia.

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13 pensamientos en “Nunca la dejes

  1. Me alegro de leer otro relato de Rubén (en este caso colaborando en este blog). Soy fiel seguidora! A seguir animándolo para que continúe deleitándonos con sus historias. :-p

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