Entre las páginas de mi diario

Es mejor que vengas siempre a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; tres horas ante empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así el valor de la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón.

-Antoine de Saint-Exupery

 

Jo Christian Oterhals (Flickr)

Jo Christian Oterhals (Flickr)

Dicen los entendidos en el tema que todos tenemos un alma gemela en algún lugar del mundo, esperando a que la encontremos. Que el destino conspira a su favor y que mueve los hilos para que, tarde o temprano, acaben conociéndose y se junten. Para que hagan click.

¿Quién sabe? Podría ser que ese alma gemela se haya cansado de esperarnos y ande entretenida a su manera, dejándonos el peso de encontrarla. O quizá desistió de la idea de dar con su otra mitad, cansada de intentos y equivocaciones, de decepciones y lamentos. Aunque cabe la posibilidad de que nos siga buscando, o al menos, que no haya perdido la esperanza de conocernos.

Anoche me dediqué a leer mis antiguos diarios. Sí, lo reconozco, soy de esas personas que escriben un cuaderno personal, aunque algunos aún piensen que es típico de la adolescencia. Es más, escribo desde hace años y tengo varios volúmenes. Y me encanta.

En él dibujo mis ilusiones y mis sueños, esos que son tan míos y de nadie más, los que sólo conocen las personas más cercanas, los que te animan a levantarte aunque hayas perdido la cuenta de las veces que has caído.

Guardián de mis más preciados recuerdos y mis mejores momentos. Tanto los que desde un principio fueron especiales como los corrientes que llegaron a ser extraordinarios, esos que no vi llegar pero que merecen permanecer en la memoria. Que yo los disgustos nos los guardo, ¿para qué? Hace tiempo decidí que quedarse con lo bueno, dejar fuera lo que no me sirva y hacer hueco para toda la felicidad que ha de llegar, debía ser mi lema. Y así sigue siendo.

 

Ben Fredericson (xjrlokix) (Flickr)

Ben Fredericson (xjrlokix) (Flickr)

Impulso, bobo o no, el de leer tontas historias que escribí hace ya algunos años. Alegría y nostalgia a partes iguales al comprobar cómo he cambiado desde entonces y cuánto ha llovido. La de páginas que he pasado y libros nuevos que he comenzado a leer, algunos inacabados y otros releídos hasta casi sabérmelos al dedillo.

Releyendo entre aquellas antiguas pero conocidas líneas te encontré. De nuevo. Como la primera vez. Me deslumbraste como ese sol de agosto que quema y no te deja ver, que hasta con gafas de sol cegateas e intuyes más que ves. Y no habías cambiado nada.

Dicen que nunca se quiere de la misma manera que al primer amor; y es cierto, después se quiere distinto. Que nunca se olvida y que deja cicatrices imposibles de curar y que llevaremos en el alma de por vida, como un tatuaje que nos recuerde aquella primera persona que nos marcó. Pero también como una experiencia.

Y volviendo a ti, no fuiste el primero, tampoco serás el último, pero fuiste lo más cercano a un alma gemela que podría imaginar. Afín diría yo, que eso de gemela me suena a cosa de hermanos.

Tú fuiste el chico que nunca se escondía, el de la eterna sonrisa y la mirada sincera. El valiente que a nada le temía y cuyos límites no conocía. El estilo que nunca pasa de moda.

La fiel compañía que llena tu tiempo y te roba suspiros. La complicidad que sin palabras te lo dice todo. El abrazo que sin pedirlo te envuelve. La palabra adecuada en el momento oportuno, ni antes ni después. Una dulce serenata a ritmo de guitarra.

Tú fuiste más que una cara bonita, que lo eras. El arcoíris que surge tras la triste lluvia. La suave brisa que te da los buenos días. La promesa de que todo irá bien y que es tan fácil de creer. Esa canción que me hacía subir el volumen de la radio al sonar y soltarme la melena al bailar.

 

Pedro Ignacio Guridi (Flickr)

Pedro Ignacio Guridi (Flickr)

Fuiste todo y nada. Todo lo que sin saber quería y nada que no hubiera deseado.

Fuiste como un breve cuento de buenas noches, de esos que despiertan tu imaginación y la hacen volar en cuanto cierras los ojos. De esos que no nos cansemos de oír por más años cumplamos, el que sabemos que contaremos a nuestros hijos y llegado el día, a nuestros nietos.

Fuiste la eterna sensación de mariposas en el estómago, las lágrimas de alegría y el secreto mejor guardado. La complicidad que pocos entienden, la caricia que sabe cómo erizar la piel. El pastel de chocolate, la sorpresa más inesperada.

Una bonita historia escrita y un gran relato de mi diario. 

 

“Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.” (Rayuela, de Julio Cortázar)

Patricia.

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16 pensamientos en “Entre las páginas de mi diario

  1. Hace un año, por estas fechas, fue cuando empecé a cambiar un “eres lo más cercano a un alma gemela que podría imaginar” por un “fuiste…”A pesar de todo, lo bueno es que después de algo así, ya sabes que puede existir y que no es todo simplemente la ilusión de buscarlo, que quizá también sea la de encontrarlo.

    Un beso, Patri!

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  2. Ufff… me has tocado la fibra (más de lo normal). Yo también soy de escribir diarios. Empecé con cuadernos de viaje hasta que tuve la necesidad de usarlos para algo más. Ahora los leo y, aunque no he vivido mucho, me pongo un poco melancólica.

    Al empezar a leer la entrada he pensado “aquí pega aquella frase de Rayuela….” y como si hubieras leído mi pensamiento, allí esta, al final de todo para hacerme feliz.

    Un beso enorme!

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  3. Hola Patri, me ha encantado esta entrada, está cargada de sentimiento. Es curioso como abrir esos diarios te trae al presente momentos tan vividos. Algunos que se han quedado adormecidos en la memoria, estáticos, como fotos antiguas.
    Y la descripción de aquel primer amor….. idealizada por el paso del tiempo y de la acumulación de experiencias o no, muy sincera, cariñosa y hasta cierto punto, nostálgica.
    Precioso.
    Un abrazo

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  4. Gracias Juanan. Llevar un diario es algo tan personal, que cada uno lo escribe según le guste. A mí me gusta quedarme con lo bueno, que me traigo buenos recuerdos y hasta nostalgia. Y ese primer amor, a veces demasiado idealizado pero que siempre que lo recuerdas te despierta viejas emociones…

    Un beso Juanan, y gracias por pasarte 🙂
    Patri.

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  5. He empezado muchas veces a escribir en diarios y, siempre lo dejaba, se me olvidaba y había saltos en el tiempo.
    Ahora con el blog, las redes sociales y demás, queda un poco plasmado lo vivido, pero es cierto que me gustaría escribir para poder volver siempre a esos momentos.
    Me encantó la entrada. No dejes de escribir.
    Besos.

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  6. ¡Sencillamente me encantó! Quizá porque he sentido un amor así, tal vez por tu forma tan exacta de describir una experiencia tan personal y tan compartida entre la gente que se ha enamorado.
    También yo escribo de esos amores y es lindo encontrar personas con las que te identifiques desde un principio, te felicito por esa forma de escribir.

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