Entre Suspiros y un Café
Personas

Una cita a tuertas

“- Vaya…

– ¿Qué?

– Voy a hacerte una foto, para no olvidarme nunca de ti, ni de todo esto.

– De acuerdo, yo también.”

(Antes de amanecer)

Brian Carson (Flickr)

Brian Carson (Flickr)

Llegaba nerviosa y temprano como acostumbro. Tengo la manía de intentar no hacer esperar a la gente, de ir corriendo a todos lados. Sé que dicen que los españoles somos impuntuales por naturaleza, pero a mí me gusta ser esa excepción que confirma la regla.

Subí los escalones acelerada para salir lo más rápido posible del metro. Ya en lo calle, lo primero que vi fue el enorme reloj que preside la fachada de la estación de tren. Puntual e imponente, me recordó que me iba a tocar esperar, una vez más. Faltaban aún diez minutos para verle.

Estaba nerviosa. ¿Ya lo he dicho? Era una cita, sí, pero no una cita cualquiera, no. Era una cita a tuertas, como una buena amiga la había llamado.

Nos habíamos conocido tiempo atrás a través de unos amigos comunes. Hasta aquí, algo muy típico y habitual. Ese día estábamos a punto de reencontrarnos, o más bien de reencontrarme yo con él. Él no se acordaba bien de mí. Nos conocimos una Nochevieja, una de esas noches locas cargadas de alcohol, fiesta, amigos y lagunas. Y él no tenía pocas.

“No sé qué le ves”, me había dicho una amiga.

La misma que nos había presentado. La misma que tenía delante aquella tarde en que le pregunté por él. Sin alcohol, fiestas y lagunas de por medio. No sé qué le sorprendió más, si mi interés por él o mi predisposición a lanzarme de cabeza a la piscina. Y sin taparme la nariz, como suelo hacer para evitar tragar agua…

Mimi (Flickr)

Mimi (Flickr)

Como si tuviéramos que ver lo mismo en él, o en cualquier otra persona. Como si los asuntos del corazón se pudieran explicar fácilmente o fueran razonables y lógicos. Como si pudiéramos decidir en quién fijarnos y en quién no, en quién confiar y a quién no acercarnos nunca.

Yo sí veía algo en él. Supongo que por aquello de que el amor es ciego. ¿He dicho amor? Supongo que me he adelantado un poco…

Entré apresurada en el hall de la estación, como si fuera a perder el tren que estaba a punto de pasar. Me paré y giré sobre mí misma, abarcando con la mirada todo lo abarcable, para descubrir si él era aún más puntual que yo. Y respiré. Era la primera, podía escoger el sitio desde donde esperar y recobrar el aliento. Verlo llegar.

Era viernes por la tarde. Lo recuerdo como si fuera ayer, a pesar de que ya ha pasado un tiempo. Se respiraba actividad. La gente iba y venía conformando un bullicio contagioso. Gente acelerada que volvía a sus casas, grupos de amigos con ganas de quemar la tarde en la ciudad, viajeros que cargaban una maleta llena de ilusiones para el fin de semana.

Me doy cuenta de que no habíamos podido escoger un mejor lugar de encuentro.  Que no digo que el aeropuerto sea menos “mágico”, pero las estaciones de tren tienen un encanto especial… Mezcla de nostalgia y bohemia, de esperanza y ensoñaciones, de comienzos y de finales.

Testigo de mil historias que contar, una de ellas, la nuestra.

Leo Hidalgo (Flickr)

Leo Hidalgo (Flickr)

Yo, que suelo darle mil vueltas a todo, y que a veces enredo más que ayudo, sin querer. Me había animado a pedir su número de teléfono a mi amiga. Uno de esos impulsos que te sorprenden y que no suelen ser típicos en ti. Que una vez lanzado, ya no hay vuelta atrás. Algo me decía que la ocasión lo merecía.

“Es buen chico, pero no es para ti”. Aquellas palabras de mi amiga retumbaban en mi mente, mezclándose de manera juguetona con mis dudas, mis anhelos y mis pensamientos, formando un amasijo explosivo a la par que complejo. No sabía qué saldría de ahí.

Me preguntaba cómo sería volver a verlo. Si no me arrepentiría yo de mi impulso, o él de haber contestado a mi llamada. Si seguiría teniendo ese magnetismo tan personal y tan difícil de resistirse, que me había enganchado nada más conocerlo. O si mi empecinamiento estaría distorsionado por el  influjo de la noche, esa que a algunos confunde.

Distraída como estaba en mis propias conversaciones mentales, no lo vi llegar. Apareció como de la nada, como si hubiera estado esperando su momento, escondido detrás de maletas, abrazos y despedidas. Sin carteles luminosos que anunciaran su presencia. Pero con ese encanto arrebatador que yo tan bien recordaba.

La estación fue testigo de nuestro comienzo, de una de tantas historias, pero la nuestra, al fin y al cabo. Aunque la crónica de aquella tarde ya la contaré otro día. Sólo diré que me llamó. Aún no había terminado de bajar las escaleras del metro, nos acabábamos de despedir. Y ya me había llamado.

Fue la primera de muchas, pero la única cita a tuertas.

 

Patricia.

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No hay comentarios

  • Responder
    Ola Blanca
    4 diciembre, 2014 a las 8:52 am

    Me ha encantado, Patri! Una historia preciosa. Yo también soy de esas a las que les toca esperar y, a pesar de que a veces no gusta demasiado, es cierto que en determinadas ocasiones, ese ratito a solas, si lo aprovechamos, nos brinda la oportunidad de soñar un poquito con lo que está por venir :).

    Un beso!!

  • Responder
    Ein Tag mit Pepa
    4 diciembre, 2014 a las 9:49 am

    oh parece que la cita a tuertas, al final no fue tan tuerta. Me quedo con ganas desaber algo más, un besín!

  • Responder
    Jaume Vicent
    4 diciembre, 2014 a las 10:30 am

    Yo tengo una historia muy parecida a la tuya. Estas cosas suceden siempre así, siempre es quién menos piensas, quien menos “te pega”…y siempre resulta igual de maravilloso llevarle la contraria al universo.
    ¡Genial, como siempre!
    Un abrazo Patri.

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    4 diciembre, 2014 a las 12:56 pm

    Gracias Jennifer, veo que eres tan soñadora como yo y que aprovechas cualquier momento para dejar volar la imaginación 😉

    ¡Un besote!
    Patri.

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    4 diciembre, 2014 a las 12:58 pm

    La cita empezó algo tuerta pero acabó con los ojos bien abiertos. Dejó la continuación para próximas entregas 🙂

    ¡Un besazo guapa!
    Patri.

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    4 diciembre, 2014 a las 12:59 pm

    Entonces comprenderás tan bien como yo, lo bonito que es vivir experiencias de este tipo. Que vale la pena la espera, llevarle la contraria al universo como dices.

    ¡Gracias Jaume! Un beso,
    Patri.

  • Responder
    Pedro Fabelo
    4 diciembre, 2014 a las 3:31 pm

    ¿Y aún te preguntas porqué te considero merecedora de un premio Liebster Award? Sólo hay que leerte para saberlo. Enhorabuena y gracias por estos ratitos. Un saludo.

  • Responder
    claudiabr1994
    4 diciembre, 2014 a las 8:05 pm

    Aunque yo, a diferencia de ti, sea la persona más impuntual del mundo, soy muy soñadora y me ha encantado la historia, de esas que acabas contando a tus hijos jajaja! Un saludo 🙂

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    5 diciembre, 2014 a las 7:44 am

    ¡Ay Pedro! Me acabas de subir la moral y sacar los colores… Gracias por dedicarme estos ratitos y leerme, de verdad.

    Un abrazo,
    Patri

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    5 diciembre, 2014 a las 7:45 am

    ¡Gracias Claudia! La persona soñadora lo es tanto si está esperando, está viendo la tele o esté haciendo lo que sea que esté haciendo ;). Me alegra que te haya gustado la historia 🙂

    ¡Un beso!
    Patri.

  • Responder
    Marleah Make Up
    6 diciembre, 2014 a las 2:48 pm

    Recuerdo una cita a tuertas que tuve en mi época de la universidad. Una cita a tuertas en toda regla.
    Yo sabía quién era él, pero él casi no sabía quien era yo. Una amiga le dio mi número y curiosamente me llamó para quedar. Tendría intriga el chico de saber quién era. Y sentí lo mismo. Llegar antes, pensar por dónde iba a venir,… miles de cosas pasan por la cabeza en esos minutos de espera. Después, vivir esas charlas mientras se toma un café. No llegó a nada esa historia, pero la recuerdo con cariño.
    Muy buen post, xiqueta. Besos!

  • Responder
    Little Liar
    6 diciembre, 2014 a las 11:47 pm

    Aggggrrrr ¡Como puedes ser tan mala y dejarme con la miel en los labios! Ups, antes que nada ¡Holi! Siento haber sido tan lanzada pero esperaba, e iba buscando también he de decirlo, esa conversación melosa entre dos enamorados un tímido hola, unas miradas cómplices de los piropos, los gestos propios de personas que se atraen y se gustan, ¡aaagggrrr! Tendré que volver a pasarme, no. Mejor dicho me obligaré a volver a pasarme y leer como continua esto ¡Lo haré!

    Espero que tengas un buen fin de semana y puente.
    ¡Un besazo guapísima!

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    7 diciembre, 2014 a las 11:59 am

    Yo también me acuerdo de tu cita a tuertas… ¡Lo que ha llovido desde entonces! A ver cuándo nos tomamos ese café y recordamos batallitas 😉

    ¡Un besazo guapísima!

    Patri.

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    7 diciembre, 2014 a las 12:05 pm

    ¡Muchas gracias! No eres la única que quiere saber cómo continúa, tendré que preparar la continuación por entregas… jeje

    ¡Feliz puente! A aprovechar lo que aún queda de él 😉
    Patri.

  • Responder
    Blue Butterfly
    7 diciembre, 2014 a las 7:05 pm

    ¡Hola!

    Te he nominado al TAG de la Navidad. (http://bluebutterflyblogoficial.blogspot.com.es/2014/12/tag-navidad.html)

    Espero que te animes a hacerlo y que te guste. 🙂

    Blue Butterfly

    PD: Espero la segunda parte de esta historia… ¡con ansia! 😉 Muy bien escrita. ¡Enhorabuena!

  • Responder
    Cecil Vedemil
    8 diciembre, 2014 a las 4:23 pm

    Apunto mi nombre a la lista de los que piden la segunda parte. Es una historia preciosa, de las que te hacen creer en el amor aunque sea tan solo por unos minutos, mientras la lees.

    Un beso Patri!
    Cecil

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    8 diciembre, 2014 a las 11:05 pm

    ¡Muchas gracias por pensar en mi blog! Es todo un honor.

    Ya estoy pensando en la continuación, ¡veo que ha gustado!

    Un beso,
    Patri.

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    8 diciembre, 2014 a las 11:07 pm

    Mi Cecil, siempre con bonitas palabras hacia mí y hacia mi blog, ¡gracias guapa! Sí, la historia hace creer en el amor (que lo hubo). Y sí, habrá continuación 🙂

    ¡Un besote enorme!
    Patri.

  • Responder
    Ratones y Botones
    11 diciembre, 2014 a las 9:11 pm

    Ainss yo también quiero conocer el final. Qué historia tan buena. Un beso

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    14 diciembre, 2014 a las 5:58 pm

    ¡Gracias Marta! Me alegra saber que te gusta la historia, mi historia. Me voy a poner a escribir la continuación ya 🙂

    ¡Un beso!
    Patri.

  • Responder
    Rubén M. Mayo
    22 diciembre, 2014 a las 10:51 pm

    Madre mía, enhorabuena Patricia, porque éste es un “Señor escrito”. De verdad te lo digo. Y te lo dice alguien que se despista cuando pasa una mosca, jejeje Me ha enganchado mucho 🙂

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    28 diciembre, 2014 a las 10:15 am

    jajajaja. ¡Gracias Rubén! Todo un halago y más viniendo de un gran escritor que en breve verá publicada su obra 😉

    ¡Un beso enorme!
    Patri.

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