Entre Suspiros y un Café
Personas

Tienes un mensaje

“Bip, Bip”. De reojo miro mi teléfono móvil. Acaba de llegar un whatsapp. Marco mi contraseña y veo que es él. Él, otra vez. Hacía algún tiempo que no tenía noticias suyas. Y de seguido, llegan algunos mensajes más.

Siempre fue de letras profusas y profundos mensajes.

Luis (Flickr)

Luis (Flickr)

Me hago la loca. Es algo que se me da bien, quizá porque lo practico desde hace años. Bueno, igual no tanto tiempo. Hace años le hubiera contestado al segundo. Me hubiera dejado llevar por el impulso irremediable que te dice: ¿Y si…?

¿Y si esta vez sí que sí?

Dos palabras muy traicioneras. La de “Y si…” que nos dejamos olvidados por el camino. Como si fueran gratuitos para el alma, como si no la desgastaran ni la llenaran de dudas que nunca verían respuesta. Como si no dejaron agujeros tras retirar los clavos que una vez nos empeñamos en que tendrían que sustituir a otros clavos.

La de “Y si…” que surgieron en aquellos SMS de textos con los que nos fundíamos el saldo en tiempo récord. Esos mismos que hoy en día ni yo ni casi nadie utiliza ya. Es curioso como la tecnología avanza a pasos agigantados. Todo lo contrario que nosotros; siempre que avanzábamos un paso, dimos más de uno hacia atrás.

“¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Qué hay de nuevo en tu vida?”, puedo leer en mi pantalla. Nuestro típico comienzo. Y digo típico porque parece que estemos atascados en él, como si nos gustara incluso habernos quedado en él. De esos comienzos que parecen prometer y que no se deciden a arrancar. Quizá por él, quizá por mí. Seguramente, por los dos.

Como si fuera un reloj al que diéramos cuerda en sentido contrario.

JD (Flickr)

JD (Flickr)

¿Le contesto? Dichosa indecisión que me invade en estas situaciones. Escribo y borro mentalmente, tiro de borradores que están por algún lugar de mi cabeza, esperando la ocasión de ser finalmente completados. ¿Por qué las más fabulosas ideas se me ocurren una vez pasada la oportunidad de decirlas?

Ley de Murphy.

Estoy convencida de que hay preguntas que no deberíamos contestar. Y respuestas que dan pie a conversaciones que ya sabemos a dónde nos llevan. Pero aun así, nos dejamos llevar por yo-qué-sé-qué y nos lanzamos a la piscina. O sí lo sé, por la curiosidad, la misma que dicen que va matando gatos.

Todo o nada. Nos arriesgamos a contestar. Dicen que quien no arriesga no gana.

“Estás desaparecida. No sé nada de ti”. Puede ser, le diría, aunque nunca me queda claro cómo interpretar esto. Si lees entre líneas, parece que te dicen que te echan de menos, ¿verdad? Para románticos empedernidos puede incluso llegar a significar toda una declaración en forma de indirecta muy directa. Para el resto quizá es una simple reprimenda por, efectivamente, haber desaparecido del mapa y no dar señales.

Aunque como me gusta pensar, quien busca encuentra.

“Sigo en el mismo sitio”, me gustaría contestarle. “Hace algún tiempo, incluso esperándote”, añadiría. Deseando quedarme hablando contigo hasta que el sueño nos obligara a mirar el reloj, entre bostezos a medias y miradas sonrientes. Hasta darnos cuenta de que estaba a punto de amanecer.

Hasta tarde, lo más tarde posible. Aunque nunca suficiente.

Conversaciones bajo el amparo de la noche y la complicidad de la luna. Las conversaciones más sinceras y especiales, esas en las que los puntos suspensivos adquieren significado propio y lo que no se dice tiene más valor que lo que sí. Esas que comienzan dubitativas y acaban revelando todo, todo.

Conversaciones porque sí, las que lo valen.

Anh Dinh (Flickr)

Anh Dinh (Flickr)

He perdido la cuenta de cuántas de esas conversaciones hemos tenido. Tan nuestras que nadie más entendería. O sí, pero no sería lo mismo. Porque dicen que nuestros recuerdos se basan en lo que sentimos en un determinado momento, no en los que hicimos. Sentimientos, no hechos. Algo tan personal…

En línea.

“¡Hola! Cuánto tiempo sin saber de ti…”

 

Patricia.

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No hay comentarios

  • Responder
    Ara
    7 enero, 2015 a las 11:32 am

    Me he sentido muy identificada con tu entrada. “Y si…” siempre la misma pregunta sin respuesta, parece que nunca se avanza o como tu bien dices se retrocede.
    Pásate por mi blog cuando tengas un rato, me encantaría conocer tu opinión http://cartasquesiempreespere.blogspot.com.es

  • Responder
    Pedro Fabelo
    7 enero, 2015 a las 1:36 pm

    Pues eso, “Hola, ¿qué tal estás? ¿Qué hay de nuevo en tu vida?”. (Es broma). Saludos, Patricia.

  • Responder
    Marleah Make Up
    7 enero, 2015 a las 2:24 pm

    Uyuyuy, me quedo con ganas de saber más. Quién es ese chico, cómo acabó la conversación… Esas cosas de chica curiosa.
    Me ha encantado la entrada. Mucho sentimiento transmitido y verdades como templos. Cuantas cosas quisiéramos decir muchas veces y no nos atrevemos. Cuánto escribir y borrar hasta encontrar la frase perfecta.
    Besos!!!

  • Responder
    Ein Tag mit Pepa
    7 enero, 2015 a las 4:05 pm

    ya vuelves que vuelves con mucha fuerza, me encanta!

  • Responder
    Jaume Vicent
    7 enero, 2015 a las 4:47 pm

    Esas conversaciones de las que hablas son mágicas. Y, a pesar de lo que dicen las películas pastelosillas, ocurren una o dos veces en la vida. Son raras avis, y la verdad es que resultan maravillosas tal cual son. Si hubiera demasiadas, si tuviésemos muchas, entonces dejarían de ser especiales y serían pura cháchara, sin más. Yo he tenido un par de esas, y las recuerdas para siempre.
    En cuanto a los sms, yo soy de los que todavía los usa. No me gusta Whatsapp, lo tengo, como todos, pero apenas lo uso. No soy yo de redes sociales. El que quiera “falar” conmigo que me invite a un café, que yo gano en las distancias cortas (como la Brummel ¡jas, chistaco!)
    Un abrazo, Patri. Sigue así!

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    7 enero, 2015 a las 8:49 pm

    Me alegra que te haya gustado.

    ¡Un saludo!
    Patri.

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    7 enero, 2015 a las 8:50 pm

    ¡Hola Pedro! Qué alegría verte por aquí de nuevo tras estos días. Espero que hayas pasado unas buenas fiestas.

    ¡Un saludo!
    Patri.

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    7 enero, 2015 a las 8:51 pm

    ¿Un café y hablamos? Que desde el día 1 que no te veo ya te echo de menos 😉

    ¡Un besazo guapa!

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    7 enero, 2015 a las 8:52 pm

    ¡Gracias guapa! Y sí, vuelvo con mucha energía después de unas estupendas fiestas 🙂

    ¡Un besazo!

  • Responder
    Blue Butterfly
    7 enero, 2015 a las 8:55 pm

    Me gusta mucho. Es muy real. Es increíble como un mensaje piede cambiarnos el estado de ánimo, hacer que tengas dudas, hacernos pensar que poner.

    Me ha gustado mucho, :).

    Blue Butterfly

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    7 enero, 2015 a las 9:01 pm

    En las distancias cortas y en la bitácora ;). Las redes sociales al final es como todo, depende del uso que le des, ni todo es bueno ni todo es malo.

    ¡Un beso Jaume! En breve, colaboración que cuelgo 😉

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    7 enero, 2015 a las 9:03 pm

    ¡Gracias! Y es increíble también como un mensaje como el tuyo es capaz de motivarme tanto 😉

    ¡Un beso!
    Patri.

  • Responder
    Erika Martin
    9 enero, 2015 a las 5:50 pm

    Hola Patri,
    me encanta esta entrada, me siento totalmente identificada con ella … ¿contesto? ¿no contesto? ¿y si? … ay
    Besazos

  • Responder
    piensoenamarillo
    9 enero, 2015 a las 6:12 pm

    Me quedo con lo último: “Sentimientos, no hechos”. Yo también me he sentido identificada, pero supongo que es lo normal, parece que le pasa a todo el mundo jajaja Somos poco valientes y nos falta seguridad para dar el paso a veces.
    Un saludo 🙂

    Claudia

  • Responder
    Laura Zalve
    9 enero, 2015 a las 7:05 pm

    ¡Me ha encantado muchísimo!

    Un abrazo y espero que todos esos “Y si…” este año 2015 queden resueltos 😀

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    10 enero, 2015 a las 10:57 am

    ¡Hola Erika! Veo que es más común de lo que creía el dudar ante ciertas llamadas/mensajes… 😉

    Un beso enorme 😉

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    10 enero, 2015 a las 11:00 am

    ¡Hola Claudia! Pues sí, a veces nos cuesta demasiado dar el paso, sin saber lo que nos perdemos…

    ¡Un beso y feliz año!
    Patri.

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    10 enero, 2015 a las 11:01 am

    ¡Gracias Laura! Y bienvenida 😉

    A ver si es verdad y nos atrevemos a no quedarnos con ningún “y si…” guardado este año.

    ¡Un beso!
    Patri.

  • Responder
    Sonia Guzmán
    15 enero, 2015 a las 8:43 pm

    Cuánta razón acabo de leer!! Una maravilla de blog por cierto…sigue así! ;D

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    16 enero, 2015 a las 8:08 am

    Me encanta comenzar el vienes con un comentario tan bonito. ¡Gracias a ti, Sonia!

    Un beso muy fuerte,
    Patri.

  • Responder
    Revototal
    21 enero, 2015 a las 2:42 pm

    Qué bonito, qué real… He entrado en tu blog por casualidad y me ha encantado.

    A partir de hoy tienes una nueva seguidora 😊

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    21 enero, 2015 a las 5:51 pm

    ¡Pues cómo me alegro! Bienvenida al blog 😉

    Un saludo,
    Patri.

  • Responder
    Un Café Bombón
    26 enero, 2015 a las 1:02 pm

    guaaaau! qué manera de contarme a mí mi propia historia… aunque por suerte le encontré respuesta a esos “Y si…” endemoniadamente retóricos.

    Gracias!

    https://uncafebombon.wordpress.com/

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    26 enero, 2015 a las 9:21 pm

    Y bien que haces de dar solución a los dichosos “y si” que a todos nos surgen.

    Feliz lunes y feliz semana,
    Patri.

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