Nadie dijo que fuera fácil

Me gustan las historias normales, las que suceden sin pena ni gloria cada día. Las que no salen ni en la tele ni en la prensa, aunque muchas se lo merezcan. Las que no sabemos lo importante que son hasta pasado un tiempo. Las que se convierten en nuestras mejores anécdotas para contar, las batallitas de las que nunca nos cansaremos de alardear.

Me gustan las personas corrientes, como tú, como yo, como el vecino del quinto o la abuelita que guarda cola en el supermercado.  Los héroes del día a día que, sin saberlo, escriben su propia leyenda. De principio a fin, incluidos los intermedios y las pausas. Los que no se rinden y no aceptan un no por respuesta. Los que saben lo que sí, lo que no y lo que vale la pena.

Los que exploran, arriesgan y ganan.

Me gustan las personas que luchan por todo, aunque ya lo tengan. E incluso cuando tienen mucho más. Las que se quitan la pereza, el miedo o la falta de voluntad y empiezan desde cero, porque sólo por intentarlo, ya tienen un inmenso valor. Las que consiguen lo que quieren y las que no, que lo importante siempre fue participar.

Jean-Claude MOUTON (Flickr)

Jean-Claude MOUTON (Flickr)

Me gustan las personas como Mireia. Una chica normal, como tú o como yo. Una chica que empezó a escribir su futuro desde que era una niña, sin ser entonces consciente de ello. Una chica humilde, pero luchadora. Discreta, pero competitiva. Optimista donde las haya y buscando siempre el plus. El ir a más.

La leona de Badalona, dicen.

Alguien que transformó un deber en una afición. En su pasión. En su modo de vivir. En un lucha diaria que le da sus mayores alegrías y sus mayores victorias. Con sus debidas celebraciones. Alguien que apuesta bien fuerte, sin importarle el sacrificio. Que lo da todo, sin pedir nada a cambio. Que pone el corazón en cada cosa que hace, aunque a veces pueda volver dañado.

Alguien que es capaz de convertir una trampa, en un trampolín. De tomar impulso de lo que otros ven como una pared. De emerger siempre, por muy bajo que se haya sumergido. De saber que hay historias que arrancan desde un no, y que, en muchas ocasiones, suelen ser las mejores. Por no decir siempre.

Porque la perspectiva hace mucho, y tener los pies en la tierra, más.

Porque hay patadas que te impulsan hacia delante. Patadas, saltos brazas… Todo te lleva al destino que tú quieras, sólo si así tú lo quieres. Que no importa lo larga que sea la carrera, ni lo ancha que sea la calle, ni los pitidos que dé el cronómetro. Sino tú, tu ritmo y tu respiración. Tu esfuerzo, tu entrene e impulso.

De ti depende ser oro, plata o bronce. Ganar o participar. Ganar o perder. Pero sabiendo cómo perder. Luchar hasta el final o rendirse. Pero que no sea antes de tiempo.

 

Porque nadie dijo que fuera fácil,… pero que valdría la pena.

 

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Patricia.

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8 pensamientos en “Nadie dijo que fuera fácil

  1. Hola Patri, así es, con esta frase se resume todo
    nadie dijo que fuera fácil,… pero que valdría la pena
    Hay que luchar y no rendirse, es la única forma de avanzar, ya sea en el deporte, en los estudios, en las aficiones o en la vida.
    Genial el post.
    Un abrazo y feliz finde!

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