En línea recta

Dicen que si no encuentras tu camino, has de hacértelo tú mismo.

Soñarlo. Crearlo. Pintarlo. Todo vale mientras sea tuyo.

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Dave Smith (Flickr)

Como cuando de niños nos enseñan a dibujar y empezamos con aquello que nos resulta más familiar, más cercano. Nuestros padres y hermanos. Nuestra familia, perro incluido. Nuestros mejores amigos, incluso alguno invisible. Nuestra casa, a veces decorada con un jardín que solo existe en nuestra imaginación y un sol radiante que todo lo ilumina.

Pintamos felicidad.

Aunque en esto del dibujo, yo me reconozco negada total. Al menos en el artístico, el técnico es otro cantar. Mis dibujos infantiles los recuerdo plagados de trazos irregulares e inseguros. De formas sospechosas que por mucha imaginación que le echaras, no adivinabas qué representaba.

Nos enseñaron a indagar sobre lo que no entendemos y a no quedarnos con ninguna duda. A preguntar cuando nos sabemos perdidos, pese a que no nos guste reconocerlo. Y menos, pedir ayuda.  A que nos podremos sentir descolocados, y que será cosa nuestra volver a ubicarnos. Que lo que a veces parece más difícil, sólo es cuestión de intentarlo. Una, dos, tres,… veces.

También nos chivaron que los números son infinitos. Como las oportunidades.

Nos enseñaron a buscar lo que no sabíamos, fuera una palabra, una idea o una solución. Nos avisaron de que habrá situaciones que al principio nos podrán parecer fáciles, y que no lo son. Que la práctica no hace al maestro. Y que si por una de aquellas damos con la boca del lobo, habrá que salir de allí. Corriendo, si hace falta.

También nos enseñaron a diferenciar multitud de figuras geométricas y retóricas. Aprendimos que la vida es como una mesa redonda, en la que todo lo que va, viene. Nos guste o no, sea bueno o no tan bueno. Karma lo llaman algunos. Y aunque lo aprendimos por experiencia propia, a veces nos lo han de recordar.

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Ruslan Kapral (Flickr)

 

Nos hablaron de los por qués, de buscar los cómo y ponerles un cuándo.

Con el paso del tiempo y con las nuevas tecnologías, nos hemos ido olvidando de algunas cosas que aprendimos en la infancia. Llamadme vieja, sí. Como hablar con amigos vía redes sociales, en lugar dejugar en la calle. O hacer los deberes copiando consultando en internet. Ahora se aprende online. Los iniños los llaman.

Línea recta. Unión infinita de puntos que se extienden en una misma dirección, sin ángulos ni curvas.

Hablando de líneas rectas, algo que también aprendimos desde temprana edad es que debemos seguir el camino. Nuestro camino. Ese que nos muestran llevándonos de la mano, para indicarnos dónde empieza y cómo andarlo. Ese que recorreremos acompañados, aunque haya pasos que los demos a solas.

Nos aseguraron que fuera de él, ya nada es lo mismo. Y que no hay nada bueno. Pero que en nuestro paso encontraremos multitud de bifurcaciones. Que no sabremos cuál escoger, pero habrá que hacerlo. Que algunas nos llevarán a vías sin salida y nos tocará dar la vuelta. Desandaremos nuestros pasos, saltaremos, y hasta correremos.

Reandaremos por caminos parecidos, pero nunca los mismos.

Y como dicen que la experiencia es un grado, cuando echemos la vista atrás, habrá caminos que ayer tomamos y hoy no lo haríamos. Atajos que en su día parecían guays (o cools, como se dice ahora) y que hoy nos parecerán la peor de las soluciones. Habrá desvíos que evitaremos y rodeos que no nos lo pensaremos ni un segundo, los recorreremos con los brazos abiertos.

Viajes a medida.

Viajes personales y personalizables en los que el diseño corre de tu cuenta. En los que tú te marcas los límites y eliges el destino. Que igual no siempre es el soñado, pero se trata de que seas tú quien lo elijas. Viajes en los que está permitido saltar del camino las veces que haga falta, para eso es tuyo.

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Ronan (Flickr)

Y por eso mismo, desvíate, descansa, túmbate y contempla el paisaje. Márcate el ritmo que quieres seguir, olvídate de las indicaciones, si acaso tan solo tenlas en cuenta, pero que no te dirijan ellas a ti. Ni que no te desorienten.

Camina en línea recta o en círculos, pero siempre hacia adelante. Que lo que dejas atrás, ya lo has vivido. Deja recuerdos a tu paso y conquista nuevas experiencias. Sube tantos escalones como puedas, deslízate por los toboganes que encuentres. No le temas a las caídas, sacúdete y levántate.

 

Patricia.

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4 pensamientos en “En línea recta

  1. No es una UNIÓN, es una SUCESIÓN INFINITA DE PUNTOS EN UNA DIRECCIÓN Y EN AMBOS SENTIDOS. ¿Y la definición de punto? La intersección de dos rectas… Este Euclides se lo inventó bien inventado en base a dos conceptos interrelacionados. ¿Puede lo definido entrar en la definición?

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  2. Déjame decirte que me encanta, lo que escribes, es inspirador. También soy escritora, pero aún no estoy lista para que nadie vea lo que escribo. Espero estar lista en algún momento para hacerlo. Pero sin más decir ¡Felicidades? sigue así.

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  3. ¡Muchas gracias! Lo que es inspirador es leer comentarios como el tuyo.Y desde aquí te animo a que escribas y compartas lo que escribes con los demás. Es una bonita experiencia, leer lo que la gente piensa, recibir sugerencias y críticas que te ayudan a crecer…

    ¡Un saludo! Y bienvenida 🙂
    Patri.

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