Diciembre, la inevitable cuenta atrás de un año que termina no sólo ha empezado, sino que avanza a pasos agigantados. Uno nuevo ya se deja sentir. Frenesí de comidas, cenas, compras, cabalgatas y buenos deseos.

Algo que no puede faltar es una buena lectura que no sólo nos entretenga, sino que nos emocione, nos haga pensar, reír y hasta llorar. Que no sea indiferente. Como Bajo el paraguas azul, de Elena Martínez Blanco. Un tema tan actual y difícil como el acoso escolar. Algo que puede pasar en tu entorno y ponerlo patas arriba. Una perspectiva interna que nos acerca a una realidad que muchos se niegan a ver.

Y mejor aún, asistir a la presentación del libro. Para conocer la experiencia de la escritora, debatir con ella y salir con tu ejemplar firmado. Conocer a la autora de la banda sonora, Davinia Pastor y emocionarte con sus canciones en vivo y en directo a ritmo de guitarra.

Escuchar música que sólo se escucha en esta época, y que quizá por ello es tan especial. Villancicos a todas horas, sean clásicos en español o las últimas versiones en inglés. Y películas también, por muy vistas que las tengas, son las típicas. La mía, Love actually.

Rodearte de tu familia, de buenos amigos y cualquiera que quiera compartir su tiempo contigo. Porque son fechas de compartir ilusiones, atiborrarse a polvorones, regalar emociones y construir futuro. Que aunque cualquier época es buena, ésta es la mejor para entrenarse.

Pasea por un mercadillo de Navidad. No hace falta que compres nada, tan sólo disfruta. Del ambiente festivo y familiar, de las caritas de ilusión que ponen los niños ante cualquier juguete. De la magia de la Navidad, de los buenos propósitos y mejores intenciones. De los amigos, tanto los de siempre como los de una vez al año. Nunca hace daño.

No te pierdas ninguna de las comidas o cenas que aparezcan en tu agenda. Cualquier excusa es buena para quedar con tu gente. Tanto la que ves de continuo como la que ves de año en año y con suerte. Y si es en un lugar con encanto, como La Petite Brioche, mejor que mejor.

Escribe alguna felicitación. Pero de las de papel, las de toda la vida, el e-mail es muy frío. Saca algo de tu tiempo para transmitir alegría en forma de letras y buenos deseos. Sorprende a quien la reciba, que sepa que es importante para ti. Cuesta muy poco y vale muchísimo.

Regala. Sin límite ni arrepentimiento. Regala abrazos, sonrisas y besos. Regala tu tiempo, tus historias y tu compañía. Que no todo es cuestión de dinero, sino de sentimiento. Que la felicidad compartida vale por dos.

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