Cierra los ojos

Cierra los ojos…

Respira hondo y dime qué ves.

No vale hacer trampa.

Tómatelo con calma y no pienses en abrir los ojos. Aún no. No hay prisa. Relájate y cuenta hasta diez. O hasta veinte. O cuenta ovejitas. No mejor no, no vaya a ser que te distraigas. Como  haría yo, que me iría con ellas por los cerros de Úbeda y me perdería entre los montes. Céntrate y visualiza todo. No te pierdas detalle.

Abre los ojos.

Vuelve a la realidad. ¿Es muy distinta a lo que has visto? ¿Qué has notado? ¿Qué has sentido? ¿Era todo negro o de color? Felicítate si has visto algo, mucha gente no lo logra. Está más pendiente de lo que le dicen, de cerrar los ojos, de intentar concentrarse. Le echan la culpa al ruido, y si no lo hay, se lo inventan.

Y ahora ciérralos de nuevo y mírate a ti mismo de aquí a cinco años… por ejemplo.

¿Qué ves ahora?

Una vez más, sin trampas. No lo hagas por mí, hazlo por ti. Por muy topicazo que suene. Si alguien se lo pierde eres tú. Y recuerda, tu visión es tuya, si quieres la compartes, si quieres te la guardas, pero a nadie más le importa.

Céntrate en lo que ves, no te despistes. Puede que te cueste un poco al principio, quizá lo veas muy lejano, como si no fuera contigo la cosa. Sin sonido, sin movimiento, ni sentimiento. Sin energía, sin chicha ni limoná. Quizá hasta te preguntes en qué estabas pensando cuando me hiciste caso en eso de cerrar los ojos…

O quizá sí ves algo, aunque no sabes muy bien el qué. Puede que lo veas un pelín borroso, en blanco y negro y hasta del revés. Quizá lo veas a través del negativo de una película fotográfica. Esos que hasta que no revelas no te queda claro si la instantánea es buena. O quizá no visualices bien las caras, los gestos, la manera de moverse o incluso el sonido. Quizá no reconozcas el idioma ni aunque te pongan los subtítulos.

Pero puede ser que muy poco a poco algo cambie. Se acerque. Se vuelve nítido hasta parecer real. Puede que dé un paso adelante y se sitúe en el centro del escenario, el lugar al que todos los focos apuntan. Que se deje ver, que se deje sentir, que se deje saborear.

Quizá lo viste claro desde el minuto cero.

Quizá no es lo que esperabas. Porque seguro que “esperabas” ver algo. Tenemos esa bonita costumbre de esperar siempre algo. A veces es bueno, otras no tanto. Los hay que esperan siempre más y no tienen límite. Frustraciones y altas expectativas suelen andar ligadas de la mano ¿lo sabías?

Y dime, ¿te ha gustado lo que has visto? ¿Era lo que esperabas? ¿Era algo esperado, deseado, soñado? Quizá te ha dejado indiferente y frío como un trozo de mármol. Quizá simplemente estás leyendo para ver dónde lleva esto mientras te ríes, te burlas, te cagas en mí.

O quizá sí has visto algo. Y ese algo tiene un significado muy fuerte para ti.

Quizá te ha puesto la piel de gallina y te ha hecho poner el freno. Quizá te ha emocionado y hasta te ha hecho soltar alguna lagrimilla. Con un poco de suerte, a lo mejor he conseguido que veas algo que no habías visto ni imaginado hasta ahora. Que ni se te ocurría ni lo hubieras pensado en tus mejores sueños. Y si te hubieran preguntado al respecto, lo habrías negado en rotundo. ¿Yo? Sí hombre, por favor ¿estamos locos?

Esa fui yo.

Y ahora piensa. Lo de cerrar los ojos lo dejo a tu libre albedrío. Si me permites el consejo, te diré que ayuda. Y mucho.

Piensa. En dónde estás y dónde te has visto. En si realmente quieres estar allí. El subconsciente tiene sus propias formas de hablarnos. Pero hay que dejarle. Y escucharle.

Piensa en lo que te falta para llegar si es a dónde quieres llegar. El cómo, el cuándo, el dónde. Algo tendrá cuando te ha venido a la mente, no lo dudes.

Piensa si vas por el buen camino, si te has torcido a propósito o te has dejado perder. Si te has parado a coger moras o te has quedado en el bar del pueblo anterior. Hay  espejismos donde se vive muy bien. Cada uno elige.

Y ahorra, cierra los ojos y dime…

 

Patricia.

 

Esta fue mi experiencia personal en la Master Class gratuita de Escuela de Inteligencia Valencia. Todo un descubrimiento que me abrió los ojos y que recomiendo probar.

¿Te atreves a vivirlo por ti mism@?  Si te animas a ir, búscame https://goo.gl/tDCHvC

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http://escueladeinteligencia.com

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13 pensamientos en “Cierra los ojos

  1. Hola, no conocía tu blog, he llegado por curiosidad desde el de otra persona a la que sigo.

    Me ha sorprendido esta reflexión que nos propones, ese hacernos pensar en cómo nos vemos de aquí a cinco años, en cómo miramos y si nos gusta lo que vemos…interesante.
    A mi me gusta pensar que está en nuestra mano el cambiarlo o no. Generar opciones al final es lo que nos hace libres para decidir, porque si creemos que las cosas son de una manera determinada, sin posibilidad de cambiarlas…es agobiante.

    Gracias por este ratito de reflexión,
    Un saludo

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    • ¡Hola Conxita! Es un ejercicio de reflexión que ayuda a visualizar metas. Y coincido contigo en que está en nuestras manos, o al menos gran parte, el poder cambiar las cosas, sobre todo las que no nos gustan para tratar de conseguir lo que queremos.

      ¡Feliz fin de semana!
      Patri.

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  2. Pingback: Gracias – Entre suspiros y un café

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