Te mereces

Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento.

(Eleanor Roosevelt)

Te mereces el arco iris que sale siempre tras cada tormenta, a veces tan débil, que sólo los más observadores pueden verlo. Ese que brilla cuando el barro te llega hasta las rodillas y el flequillo mojado te tapa los ojos. Ese que colorea sin permiso allá donde se posa.

Te mereces sentirte el rey del mundo o la reina de todo el reino. De poder y querer. De no caer. De andar y correr. De sacar siempre un cinco a la primera y mover ficha a tu antojo. De tener un arco cargado de flechas y tirar siempre a acertar.

Te mereces llegar el primero, entrar el último y salir en brazos. O al contrario. Elegir podium y ponerte la medalla que más te guste. Festejar hasta lo más pequeño. Y anunciarlo a bombo y platillo. O en petit comité. Elegir con quién y qué. El para qué es tuyo. No esperar al minuto cero.

Te mereces los saltos sin caída y las caídas entre algodones. Correr de puntillas, saltar hasta tocar el cielo. Equivocarte y dar media vuelta. Lanzar la pelota lo más lejos que puedas y no ir a buscarla. Y salir en dirección contraria. Elegir dos postres y no acabarte ninguno.

Te mereces esa alegría que te encuentra en mitad de la nada, la que pretende quedarse y no espera a nadie más. Los fuegos artificiales de medianoche y los bailes de gala en que puedes no ir de etiqueta. Los regalos inesperados y las fotos que te favorecen. Las llamadas que te descolocan y los guiños de ojo de tú ya sabes quién.

Te mereces los sueños que se hacen realidad y los que se hacen de rogar. Los viajes sin equipaje y sin billete de regreso. Cada una de las horas robadas al sueño, las madrugadas locas y las tardes improvisadas sobre la marcha. Los atardeceres de película en la que tú eres el prota.

Dicen que conformarse es de cobardes.

Te mereces pintar el lienzo de tu vida como a ti mejor te plazca. Elegir los colores, difuminar los trazos y resaltar las sonrisas. Asumir tu responsabilidad y decidir qué hacer con ellas. No cumplir los cánones, sino cumplir los tuyos. Tenerlos o incluso no tenerlos. Crearlos.

Te mereces los besos que te han dado y los que vendrán. Los robados y los soñados día y noche. El cariño de los tuyos y el tuyo hacia ti mismo. Cada palabra bonita, cada piropo con picardía, esos que te sacan los colores sin remedio. Cada persona que entre, cada despedida que se cueza. Cada página que escribas en tu diario.

Te mereces todo aquello que te aporte, te nutre y te hace crecer. La paz cuando sabes que hiciste bien. Los nervios de cuando algo bueno viene ya. No tirar la toalla antes de tiempo, recogerla si hace falta. De lo bueno, lo mejor. Lo que te ofrecen y te regalan. No conformarte y pedir. Respeto.

Te mereces subir en un globo aerostático y admirar las maravillas que te pierdes a diario. Ver más allá y elegir el paisaje en el que vas a aterrizar. Aunque sea de emergencia y gritando a pleno pulmón. Volar libre e ir soltando aquello que te sobra. Que te lastra, te arrastra y te mantiene atado a tierra.

04. Te mereces 02Vivir en Re Mayor y soñar en voz alta.

Te mereces los días soleados y la energía del verano. Los abrazos a la luz de la luna y los abrazos bajo la manta, con una taza de café en mano. El contacto y el calor humano. Los cruces del destino que te llevan a lugares de los que no quieres volver y las casualidades que no te terminas de creer. Por buenas. Por increíbles. Por fascinantes.

Te mereces las felicitaciones, las que te has ganado por ti mismo. A pulso. Contra viento y marea. Y también las fáciles. Las recompensas y agradecimientos, por lo que sea. Las disculpas con sentimiento y el perdón que a veces tanto cuesta. Rectificar los pasos en falso y equivocarte antes de dar en el clavo. Es de humanos, dicen.

Te mereces vivir a lo loco y parar en cada pausa que te inventes. Volar hacia donde la imaginación te lleve y construir con tus propias manos aquello que de noche sueñes. O de día, cuando más promete. Reír con motivos y sin ellos, sin buscar excusas ni momentos. Bailar al ritmo que te inventes e ir improvisando los pasos. Componer tu propia letra.

Te mereces eso y todo lo que quieras.

Pero quiérelo.

Y no te conformes con menos.

Dicen que tenemos lo que merecemos.

Patricia.

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11 pensamientos en “Te mereces

  1. “Te mereces pintar el lienzo de tu vida como a ti mejor te plazca. Elegir los colores, difuminar los trazos y resaltar las sonrisas. Asumir tus responsabilidad y decidir qué hacer con ellas. No cumplir los cánones, sino cumplir los tuyos. Tenerlos o incluso no tenerlos. Crearlos.”
    Me ha encantado este párrafo. Tú te mereces un olé así de grande por tu pedazo de texto. Nos vamos leyendo y estás invitada a pasarte por mi blog cuando quieras 🙂 Un besito

    Le gusta a 1 persona

  2. Pingback: La mala costumbre – Un punto de locura

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