“Invierte en aquello que un naufragio no te puede arrebatar”

(Anónimo)

 

¿Cuál es el primer pensamiento que cruza tu mente cuando despiertas?

Ese destello temprano, esa chispa precoz. Como ese primer haz de luz que ves caer del cielo al anochecer. Silencioso, discreto y elegante. El atrevido del grupo. El que da comienzo. El que tira de los demás. El preludio de una bonita lluvia de estrellas. ¿A quién no le gusta contemplar un cielo estrellado?

Puede ser tan rápido que se te escape y te quedes desorientada, preguntándote si fue o no fue, si tu imaginación te jugó una mala pasada. Si intentas seguirle el rastro o te quedas donde estás. Cada paso deja su huella. Cada pensamiento deja unas miguitas que llevan a él. Que  te llevan a ti mismo. A tu mente.

¿Qué quieres?

Te hablo del hoy. Del aquí y del ahora. De lo que viene en cuestión de segundos. De lo que está llamando a tu puerta mientras tú decides si abres los ojos o si vuelves a tus sueños. Qué bien se está en ellos, ¿verdad? Tu zona, tu confort, tu caparazón.

De mañana, hablamos mejor mañana.

De los demás también, centrémonos en ti. En esos sueños en los que te gusta sumergirte, pero en los que temes bucear. En esa carta inacabada de deseos que le escribirías a los Reyes, inconclusa por definición, necesariapor naturaleza. Mira si te falta algo, escríbelo antes de que se te olvide.

¿Qué ves?02 Despertar 02

Estás en primera fila, no hay prisa. Observa todo, descubrirás grandes cosas, que ni sabías que estaban ahí. Los colores que se filtran y cambian de tono según el capricho del sol, los sonidos que se funden con la tranquilidad del silencio. El olor a vainilla de algún desayuno casero, los fuertes latidos de un corazón. El tuyo. ¿Te gusta?

Céntrate en aquello que te gusta, memorízalo al detalle. Recuérdalo de vez en cuando, cuando sientas que el cielo se vuelve negro y el viento te impide asomarte a la ventana. Cuando la lluvia se filtre por el rincón más pequeño y el frío te haga acurrucarte, en busca de calor, en busca de sosiego.

Un ancla protectora.

Con lo que no te guste… podemos intentar cambiarlo. Sentarnos en otra silla para observarlo, en otro parque o en otra ciudad.  Podemos acercarnos poco a poco, darle una y otra vuelta, hasta que nos guste cómo queda. Cogerlo de la mano y sacarlo a pasear. Podemos cambiarle el nombre, tratarle como a un niño pequeño que necesita aprender. Podemos hasta pedir ayuda.

¿Qué sientes?

Felicidad, enfado, tristeza, rabia,… Desahógate. Dicen que a los miedos les encanta robar sueños. Que con sus dulces cantos de sirena te aprisionan en la mazmorra más profunda del castillo más infranqueable. Del que no se sabe salir. Del que no se quiere salir. Te habitúas a él, a sus cadenas y a tus apegos.

Te diré un secreto: Actitud.

Pero… ¿y si te atreves a subir un escalón? A dar un paso, a salir de detrás de esa columna desde la que miras ese lugar que te atrae, pero que te da pánico. A tomar las riendas del caballo y salir al galope. A buscar tesoros, aunque no sepan dónde están; la aventura suma puntos. El mapa lo puedes ir pintando en los descansos.

¿Qué crees?

Puntos suspensivos que no sabes dónde acaban. Difícil respuesta, ¿verdad? Siendo honesta, las respuestas son infinitas, pero no todas sirven. Busca las tuyas. Las que te llenan, te potencian y te impulsa. Pero también las que te atan. Busca las respuestas a tus respuestas, ¿te acuerdas de aquello de cambiar lo que no te gusta?

Te diré otro secreto: creer empodera.

Te da fuerzas, alas, te suma vidas de energía. Te ayuda a saber qué necesitas, a explorar, husmear, rastrear hasta que encontrarlo. De frente, y aunque sea por tropiezo. También es una forma de hallar. Te da medios, que no miedos. Te da pluses que sumar y te quita los “menos” que restan.

¿Y en ti? ¿Crees en ti?

02 Despertar 03Más puntos suspensivos… o no. Hay respuestas espontáneas que salen a la primera.

Volviendo a qué quieres,… ¿Qué te lo impide?

No juegues con los botones de tu camisa ni desvíes la mirada al suelo. No hay un salvavidas en cada esquina peligrosa que te encuentres. Frena a tu saboteador, aquel que te dice lo que tienes que hacer y lo que no. Elige, quiere, actúa. Por ahí dicen que el primer paso hace el camino, aunque no sepas a dónde vayas.

Construir puentes, no muros. 

Se aprende con la práctica, con el hábito, con las ganas. Se aprende a acertar, a fallar, a aceptar y a confiar. Se aprende a actuar sin máscaras, a ser uno mismo. A buscar las fuerzas que tienes ocultas, pero que las tienes. A superar culpas, rechazos y “no puedo”. A valer todo lo que vales. A ser feliz.

La felicidad es una decisión.

 

¿Cuándo vas a empezar?

 

Mi camino me llevó a Escuela de Inteligencia a través de Escuela de Inteligencia Valencia a descubrir el mundo de la Inteligencia Emocional y el Coaching, a vivir una experiencia personal única. A descubrirme a mí misma, conocerme mejor, entenderme y quererme mejor. A mejorar mi forma de comunicarme y automáticamente mejorar mi entorno.

Si te animas a probar o si tienes dudas, cuéntamelo.

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Patri.

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