Entre Suspiros y un Café
Reflexión

Creer en la magia

Si los niños ven magia en las cosas es porque la buscan.

(Christopher Moore)

Dicen que la magia es la ilusión de creer.

De creer en algo o en alguien. De creer que las posibilidades pueden ser infinitas si se está dispuesto a intentarlo. E intentarlo con todas tus fuerzas. Creer que una ilusión se puede cumplir con empeño, que un deseo se puede alcanzar con esfuerzo, que pocas cosas caen del cielo. O ninguna. Y que los límites, esos a los que tanto culpamos, están más en nuestra cabeza que allá fuera.

Creer que hay personas y personas. Irrepetibles, únicas y especiales. Que de todas se aprende. Si se quiere. Que cada una es como es, y ahí está la gracia. Que de cada una te llevas algo, seguro, ya sea una sonrisa, un gesto o un consejo. De esos que te impactan. De esos que te apropias hasta hacerlo tuyo. Tu propia filosofía. Tu modo de vida.

Personas que hacen magia de la nada y como si nada.

Como tú.

Que no todo es mirar y admirar a otros. Que eso, también, pero en su justa medida. Que lo que se nos olvida demasiado a menudo es mirarnos, hacia dentro y con cariño. Que a veces lo que nos sobra es autocrítica y nos falta ternura. Mucha, y de la verdadera. Halagos que nos den brillo a los ojos y nos hagan andar pisando fuerte. Piropos que nos saquen los colores y nos roben sonrisas pícaras, que no picaronas. O también, oiga.

Porque nada como creer en uno mismo. Y no fingirlo. Creer en ese mundo de oportunidades infinitas, a la espera de poder cumplirse. Un mundo de arte que pugna por brillar y destacar, por hallar su hueco y demostrar su valía. Un mundo al que le solemos impedir refulgir con luz propia. Benditos miedos. Cuando lo natural es fluir y dejarse llevar…

Como si fuera un viaje. Y disfrutarlo.

Dicen que cualquier viaje comienza siempre con un primer paso.

Una primera decisión. Un primer impulso que nos mueva hacia algún lugar, aunque apenas se advierta. Un leve movimiento, quizá sólo de cabeza. Un giro, quizá sólo de 30º. O puede que menos. Un ademán, un gesto o un simple pensamiento. Un pequeño paso, por imperceptible que parezca. Por iluso, inútil o incomprensible que otros lo vean. Que lo vean como quieran.

La cuestión es, ¿cómo lo ves tú?

Porque verlo, lo has de ver por ti mismo. Si no, apaga y vámonos. Y no sólo verlo, has de creer en ello, además de en ti. En ese paso. En que te lleva a o hacia algo. En que te dará respuestas a esas preguntas que hoy te haces. Dará luz a esas dudas que te invaden. Despejará esos “y si” que te rondan. Te brindará soluciones y finales. Los que querías, los que soñabas, los que buscabas sin ni siquiera saber. Te regalará incluso nuevos comienzos, nuevos destinos, nuevas perspectivas… si estás dispuesto a recibirlos.

Aunque también hay veces que se avanza a ciegas. A tientas. Tanteando. Y hasta pisando en falso. Para desandar parte del camino, para cambiar de sentido, para volver a empezar. Porque no siempre se acierta, porque no siempre se tiene claro a dónde se va. Porque a veces se anda por andar. Probando. Ensayo y error. Que de los errores también se aprende. Y mucho.

Y de los niños.

Los mismos que asumen riesgos sin pensar, repensar y requetepensar. A quienes les mueve la curiosidad y la osadía. Los que no temen decir lo que realmente piensan y hacer lo que de verdad quieren. Los que no ponen límites ni trabas de cualquier tipo a su imaginación y desbordan ilusión por los cuatro costados. Los que no se cansan de intentar, de buscar y de seguir. A los que cuesta aceptar un no por respuesta y no entienden de malas intenciones.

Los que sueñan no sólo de noche, sino hasta despiertos. Quienes creen que los finales de los cuentos son siempre bonitos. En el “fueron felices y comieron perdices”. En que las bestias se vuelven humanas y en los superhéroes con máscara que siempre llegan en el momento oportuno. Quienes tararean aunque no se sepan la canción. Quienes creen en la palabra, en las personas.

Quienes creen en la magia.

Esa que dicen que cura cualquier mal y saca sonrisas por doquier. Esa que aparece de la nada, como la cosa más normal. Inesperada como todo lo bueno. Esa que amanece sin pedir permiso y se deja ver y sentir. A quien está. A quien cree. A quien sabe ver más allá. A quien se atreve. A quien deja atrás los miedos, a quien apuesta a ganar. Aunque las probabilidades sean escasas.

La misma que llega en forma de regalo, y hasta en forma de persona. Para sorprender, para devolver la esperanza, para alimentar la confianza. Para llevarnos a ese viaje, para dar ese paso que tanto nos cuesta. Y muchos más. Para mudar la piel y volver a creer.

En que las cosas no se hacen solas. Pero si se quiere, es posible que se pueda.

En que lo difícil, no se intenta, se hace.

En que los imposibles sólo tardan un poco más.

En creer en tu propia magia.

 

Patricia.

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13 Comentarios

  • Responder
    Juanan G.C.
    7 enero, 2017 a las 11:56 am

    Hola Patri, espero que los Reyes se hayan portado bien contigo. Yo no me puedo quejar de los míos, he podido disfrutar de mi familia que eso es muy importante y compartir la cara de ilusión de niños y mayores. Y hemos jugado, nos hemos hecho selfies familiares con abuelos, padres, nietos…. divertidísimo.
    Yo creo en la magia, en la ilusión y en el cambio, en el momento que dejemos de creer en ello, nos estancaremos.
    Un abrazo!!!

    • Responder
      Entre suspiros y un café
      7 enero, 2017 a las 3:18 pm

      Me alegro mucho Juanan, veo que lo habéis pasado en grande en la mejor de las compañías posibles, que como bien dices, es lo importante. Y coincido contigo totalmente, dejar de creer es estancarse, a todos los niveles. Y aunque hay momentos en que nos pueden flaquear las fuerzas, no deberíamos perder nunca esa esperanza y esa ilusión por seguir creyendo, por pequeña que sea.

      ¡Un beso enorme! Que disfrutes del finde y sigas logrando retos durante este 2017 😉

  • Responder
    Claudia Hernandez
    8 enero, 2017 a las 2:05 am

    Me gustó muchísimo!! No quería parar de leer jajajaja

    • Responder
      Entre suspiros y un café
      13 enero, 2017 a las 6:56 pm

      ¡Me alegro muchísimo, Claudia! Gracias por leerme y por comentarme, es una alegría enorme recibir comentarios como el tuyo 😉

      ¡Un beso fuerte! Patri.

  • Responder
    Javier - Ventura Sensitiva
    10 enero, 2017 a las 10:17 am

    Creer en uno mismo es la clave. Conocerse bien, conocer bien lo demás, no limitar nada ni dar por imposible algo. ¿Acaso se intenta lo suficiente? ¿Por qué no puedes? Quizá haya otra alternativa, ¿cierto?

    ¡Bonito post! 😀

    • Responder
      Entre suspiros y un café
      13 enero, 2017 a las 6:49 pm

      ¡Gracias Javier! Tú lo has dicho: ¿se intenta lo suficiente? Muchas veces dejamos que los límites que tenemos en la cabeza se apoderen de nosotros mismos…

      ¡Un saludo!

  • Responder
    Anita Martínez
    11 enero, 2017 a las 3:02 pm

    Hola Patri, te leo hace muchísimo tiempo ya y siempre me hablas al corazón. No sé mucho de ti, poco o nada más bien, pero siento una profunda admiración por ti en cada línea. Gracias por ser luz para mi, sos magia.
    Un saludito colombiano.

    • Responder
      Entre suspiros y un café
      13 enero, 2017 a las 6:55 pm

      Muchas gracias Anita, no sabes lo bonito que me resulta leerte y saber que mis letras te llegan. Espero que nos sigamos conociendo poco a poco. ¡Muchas gracias por estar ahí! De corazón.

      Un beso bien fuerte 😉

  • Responder
    elbauldelasvidas
    13 enero, 2017 a las 1:19 pm

    Nada como creer en uno mismo… Eso es lo mejor que estoy aprendiendo.

    ¡Eres enorme!

    Un besote!

    Magia para todos! 🙂

  • Responder
    Entre suspiros y un café
    13 enero, 2017 a las 6:50 pm

    Me atrevo a asegurar que París tiene mucho que ver con tu aprendizaje 😉

    ¡Muuuuchas gracias guapetón! Un besote grande 🙂

  • Responder
    Gla
    18 enero, 2017 a las 3:40 pm

    Uffff…creer en uno mismo. Ahí radica la verdadera magia, no estar tan pendientes de si me ven y cómo. Sólo mirarse por dentro y avanzar. Me encantó. Te invito a visitarme http://sologla.blogspot.com.ar/

    • Responder
      Entre suspiros y un café
      19 enero, 2017 a las 5:31 pm

      ¡Gracias Gla! Coincido contigo, menos estar pendiente de lo de fuera y más mirarse por dentro, ganaríamos mucho en felicidad 🙂

      ¡Un beso!

  • Responder
    Quien te hace reír – Entre suspiros y un café
    23 febrero, 2017 a las 8:03 pm

    […] Que no es un misterio, pero que hay sonrisas con un toque misterioso que dan que pensar. Que no es magia pero aporta momentos más que mágicos. Que impregnan el aire y se quedan en […]

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