Entre Suspiros y un Café
Reflexión

Comenzar por el final

Dicen que hay finales muy felices y otros, en cambio, que son necesarios.

Que cada historia tiene un punto que marca el lugar exacto donde termina. Cada libro. Cada película. Cada suspiro. Que no es posible vivir dos veces la misma situación, que nunca podrás reproducir dos días idénticos y que no hay en la tierra dos personas que sean iguales. En todos los sentidos.

personas

Que, a veces, es muy poco lo que inclina la balanza y son muchas las decisiones que comienzan por su prometedor final. Por las risas que parecen aseguradas. Por lo que te aguarda en la línea de llegada. Por quienes acompañarán tus pasos. Por los kilómetros de aventuras y recuerdos que te esperan.

Por todo aquello que huele a inolvidable.

 

Por el anticipo que supone. Por la emoción a duras pena contenida. Por la inquietud de lo desconocido. Por tener ganas de cambiar de aires, de rumbo y hasta de suerte. Por adivinar antes de tiempo que no vas por donde quieres. Que no te gusta lo que viene. Y que aún puedes dar un volantazo y comenzar de nuevo.

Que aunque no siempre puedes dar marcha atrás y empezar desde el principio, sí que puedes buscar esos comienzos que se esconden en cada final.

Porque es necesario que pase la noche para que llegue el día. Que siempre llega. Por bonita o fea que se ponga la noche. Por infinita que parezca. Que no importa si amanece gris, si truena o se nubla. Que el sol siempre sale.

Y que 24 horas dan para mucho.

Que dicen que para que algo nuevo llegue, hay que hacerle espacio y dejar marchar lo viejo. Lo que ya no funciona, lo que ya no tiene ningún sentido, lo que tiene arreglo. Todo aquello que guardabas por H o por B. Por cariño, por apego, por si acaso. Por puro miedo a caer en la soledad, a olvidar o a perder.

 

Que también dicen que es necesario saber cuándo debes poner un punto final. Y ponerlo. Sin que te tiemble el pulso. Sin que te fallen los nervios. Sin que te lo impidan las más ridículas excusas. Seguir tu instinto, tu experiencia, tu corazonada. Hacer lo que sabes que es mejor para ti.

Y dejar de buscar escapatorias que te llevan a un callejón sin salida.

Que es necesario terminar con lo que agoniza entre tus manos para escribir nuevos párrafos, nuevos capítulos y hasta nuevos libros. Para reescribir algún borrador que guardabas en un cajón, muy en el fondo, oculto bajo otros muchos libros, trastos y evasivas.

Darle una segunda oportunidad y llegar hasta el final.

Que aunque no siempre es posible adivinar cómo acabará una historia, la esperanza es algo que ayuda a seguir en ella. En esa decisión. En esa promesa. En esa escena. A llevar mejor la intriga, las vueltas de tuerca y los giros de última hora. A dejarte sorprender por lo inesperado, por lo impensable, por lo insospechado. A no desanimarte con las pistas falsas ni con todo aquello que, en algún momento, pasas por alto.

A alegrarte incluso cuando te equivocas. Para saber por dónde no. Para valorar todavía más la victoria.

comienzo

Y es que dicen que la vida es un ciclo constante. Un círculo vicioso de principios y finales, de finales y de principios, unos detrás de otros. De giros de 180º, de pequeños vaivenes y de semillas que florecen.

Porque la vida, también, es cambio.

Y lo que, en ocasiones, parece el final, es todo un principio.

Y que lo que puede parecer el final de todo, puede ser el principio de lo más importante.

 

 

Patricia Ayuste.

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