¿Para qué?

Y ese es mi gran problema, paso mucho más tiempo imaginando las cosas que viviéndolas.

Xavier Velasco

 

¿Para qué te levantas cada día?

Cuando abres los ojos. Cuando despiertas al mundo real, a un nuevo día, no importa la hora que sea. Cuando tomas conciencia de que te has de poner en acción, para hacer lo que sea que tengas previsto hacer. Tanto si te gusta como si no.

Cada persona es un mundo.

Para cada uno de nosotros, son distintos los motivos que hacen girar nuestro mundo. Distintas fuerzas, distinto ritmo. Un mundo con vida propia, que se nutre y crece a diario. Tanto de fuentes externas como por lo que nosotros mismos aportamos a ello, que es lo más importante. Y ningún mundo o motivo es mejor que otro; cada cual tiene el suyo.

Volviendo a la pregunta inicial,… ¿Lo sabes?

Mucha gente dirá que se levanta cada día para trabajar, para estudiar, porque hay que levantarse… Porque es lo que toca, lo que ha de hacer, porque es así o siempre lo ha sido. Aunque no le guste, aunque preferiría hacer otra cosa o incluso no levantarse. Y habrá quienes ni siquiera se planteen nada acerca de ello. Quienes se levanten sin pensar.

Y sin pensar es como muchas veces actuamos. Por inercia, por costumbre. Las prisas y las rutinas nos mueven. Dibujan sin que nos demos cuenta nuestro día a día. Les dejamos. Encendemos el piloto automático y nos ponemos en marcha. Sin darnos cuenta.

Dejamos que el tiempo pase. Dejamos que se escapen muchas oportunidades y ocasiones. De hacer mejor las cosas. De hacer lo que realmente queremos. Y nos queda ese sabor amargo, de derrota, de fracaso, de no haber llegado. El mismo que se repite cada vez que desconectamos ese piloto automático y nos quedamos a solas con nosotros mismos. Al despertar, al anochecer, en la parada del autobús,…

¿Quieres seguir así?

Si tu respuesta es que sí, adelante. Es tu elección y no trataré de convencerte de lo contrario.

Si tu respuesta es que no…

Para. Desconecta.

Busca tu momento. Plantéate qué quieres. No qué debes hacer. Que sí, obligaciones tenemos todos, pero eso lo dejamos para otro día. Piensa en algo que quieras hacer. Sea algo antiguo o sea algo muy reciente, eso es lo de menos. La cuestión es que te ronda la idea, y por algo será.

 

¿Para qué vives?

¿Para quién vives?

¿Qué es lo que te motiva?

 

Fin de año no es el único momento para proponerse retos. Puedes empezar cuando quieras, sólo es cuestión de desearlo y empezar.

¿Por qué no hoy?

 

Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

 

Patricia.

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