Que sí, que tú puedes.

No importa que hoy no lo veas así. Aunque hoy lo veas todos gris, con nubarrones en el fondo que auguran tormenta. Todos tenemos días malos de vez en cuando. Es humano. Permítetelo. No te mortifiques por cada pensamiento feo que tengas. Es más, desconecta. En días así es lo que toca. No pienses tanto. O piensa en ti. Siente más. Quítalo amargura y tristeza a las horas, pinta los minutos de alegría. De belleza. De esperanza. Cambia el menos por el más y multiplícalo hasta el infinito. Haz que cada hora valga la pena.

Que sí, que tú puedes.

Lo sabes. Sólo tienes que creer en ti. Cada día un poco más. Que no hay secretos ni claves más allá. Que lo importante eres tú. No importa lo que otros digan. ¿A quién quieres escuchar? Sabes que puedes. Como esto y con lo otro. Con lo que te propongas, siempre que vayas en serio. Siempre que apuestes a ganar, siempre que apuestes por ti. Siempre que lo tengas claro, lo que quieres, lo que haces y de lo que eres capaz. Siempre que dejes de ver obstáculos por cualquier lado y te centres en tu camino. En lo que quieres, en lo que haces, en lo que vas a lograr. Que hoy puede ser tu día. Y mañana. Y cualquier otro día.

Que sí, que tú puedes.

Empieza a pensar en positivo. A dejar lo negativo fuera. De ti, de tus sueños, de tu día a día. Que si creas lo que crees, elige bien antes. Empieza por quererlo, primero. Por creerlo, verlo, sentirlo. Empieza a construir los posibles. Los tuyos. Los que siempre aparcas por no ser el momento ni el lugar. Empieza por aceptar que en tus manos tienes magia y en tu cabeza el poder. De pensar. De decidir. De decidirte a actuar. De dar lo mejor. De ser mejor.

Que sí, que tú puedes.

Porque sabes que de lo más pequeño, puede surgir lo más grande. Que la esperanza es lo último que se pierde, y que antes deberías soltar miedos, recelos y prejuicios. Todo lo que te retiene y te empequeñece. Todo lo que te sobra, te ata y no te deja florecer. Para que florezcas de una vez por todas. Para que puedas crecer en todos los sentidos, para que brilles con luz propia. Para que ganes toda la confianza en ti mismo que mereces. Y no dudes de ti. Y no temas decidir.

Y que seas feliz.

Porque sí, claro que tú puedes.

Hoy, mañana y siempre.

 

Patricia.

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