Entre Suspiros y un Café
Reflexión

Por un año más

Dejar salir primero, para poder entrar después.

Dejar salir a un año que se va. Como acostumbramos en estas fechas. Con todo lo que ello conlleva. Con sus más, sus menos y sus interrogantes sin respuesta. Con sus “y si” que no llegaron y sus promesas de que “algún día”.

Dejar marchar a un año que, una vez más, nos ha ofrecido su tiempo. La oportunidad de ser nosotros, nuestra mejor versión, o incluso superarla. De hacer, deshacer y de volver a intentarlo las veces que haga falta. Aunque al final, lo hayamos intentado menos de lo deseado.

Dejar marchar los últimos 365 días. Con sus amaneceres, sus grandes capítulos, cada una de sus páginas y los bonitos paisajes que nos cautivaron. Las ocasiones de ser felices sin más, con grandes motivos o como actitud ante la vida. Las más de 365 historias que pudimos escribir, con su multitud de tramas, riquezas de personajes y anécdotas de las más variadas.

Dejar marchar sus 365 noches que nos permitieron soñar. Que nos dieron fuerza y valor para poner el contador a cero, vivir a todo gas, en modo slow o a nuestro propio aire. 365 lunas para volver a creer. En ese mañana que siempre llega, en el arco iris después de una tormenta o en el karma, del que tanto hablan. Y creer también un poco más en nosotros.

Decir adiós a todos esos menos, todas las restas y pérdidas que fueron inevitables. A esa montaña rusa en la que nos sentimos sin frenos y con los ojos cerrados para no seguir viendo. Ni marearnos. Ni sentir el vértigo ante cada bajada.

Decir adiós a los altibajos, a las sorpresas que nos disgustaron, que nos robaron el aliento, la magia, la esperanza. A los sinsabores que encontramos por probar algo nuevo, por arriesgar. A las lágrimas que por A o por B, necesitamos soltar. A las promesas rotas, a los sueños truncados y a las desilusiones hechas realidad.

Decir adiós para poder decir hola.

Decir hola a un nuevo año. A sus horas, minutos y posibilidades infinitas. Abrir los brazos a los recuerdos que vamos a crear desde ya. Y sumarlos a los que ya teníamos. A los de años anteriores. Todos aquellos que atesoramos con cariño para que se vuelvan eternos. Y nosotros con ellos.

Decir hola a otros 365 días. A sus futuros planes y sus cuenta atrás. A esperar con ilusión, con ganas, con impaciencia mal disimulada. A sentir los nervios a flor de piel cada vez que sintamos que algo bueno viene después.

Por un año más de bonitas novatadas, novedades y primeras veces. De bonitas miradas, de las que se repiten, de las que se buscan una y otra vez, de las que siempre se entienden.

Por un año más de pisar nuevos lugares, hacer maletas y sumar kilómetros a la espalda. De descubrir, de enamorarse y de querer quedarse. De repetir porque sí. De instantáneas y momentos únicos, de buena compañía y de agradecimiento infinito. De ir, volver y sentirte bien. Aquí, allá y en casa.

Por un año más de incógnitas. De no saber qué esperar, pero esperar lo mejor. Siempre. Y poner nuestro empeño para que sea así. Para disfrutar las sorpresas, los giros argumentales y los cambios de escenario. Para dejarnos llevar más y vivir al día. En cada momento.

Por un año más de brindis. De celebraciones por la mayor de las tonterías y hasta por el menor de los éxitos. Por no dejar nada por lo que alegrarse o sentirse agradecido. Incluso de lo más absurdo y pequeño. Haciendo importante lo insignificante.

Por un año más de amor. Del que da sin pedir, del que reconforta, del que complementa. Del que libera y anima a volar, en lugar de atar. Del que entiende, ayuda y acompaña. Amor compartido y correspondido. El que une, da sentido, motivo y habla de iguales.

Por un año de paz. De emociones sanas y bien llevadas, de encontrar el equilibrio. De obtener los frutos tras la cosecha. De saber recuperarnos de los días grises, de los sinsentidos y de las pérdidas inesperadas.

Por un año de sumar, de multiplicar y de ir a más. De proponernos y cumplir. De saber ganar pero, sobre todo, saber perder. De arriesgar sin tanto miedo. De levantarnos tras cada caída. De seguir andando. De aprender a no correr por tonterías.

Por un año de cambiar. De hacer las cosas de manera distinta, nueva, nuestra. De esas cosas que antes no, pero que ahora sí. Las que antes costaban, daban pavor o respeto. Todo aquello que antes veíamos como imposible.

Por un año más. De los de verdad. De los que vivir de principio a fin y no a ratos. De los de disfrutar mucho y arrepentirse poco. De los que echar de menos cuando se vaya. De los que recordar con cariño, con nostalgia y entre sonrisas. Un año de los que pasa de todo, menos desapercibido.

Por un año de personas. Nuevas, las de ahora, las de siempre. De las que importan y aportan siempre bien. Personas de estar, de acompañar y por las que dejarse arropar. Personas de perdonar de verdad, de ayudar aun sin pedírselo y de creer en nosotros. Personas a las que demostrar es fácil y por las que dejarse querer es un lujo.

Por un año más tuyo. De ser tú y no otra persona. Con tus luces y sombras. Con tu pasado, tus cicatrices y tu historia.

Por un año más con todos vosotros.

Patricia.

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2 Comentarios

  • Responder
    Arpon Files
    1 enero, 2019 a las 11:03 pm

    Creo que creer siempre en nosotros, es lo que nos lleva a todo lo demás. Intentar bajo ese concepto hará que tengamos los mejores resultados posibles, si bien no en todo vamos a triunfar. Un gran abrazo de año recién estrenado.

    • Responder
      Patricia
      6 enero, 2019 a las 6:42 pm

      Cierto, en todo no vamos a triunfar, pero creyendo en nosotros es cuando estaremos en condiciones de llegar lo más lejos posible.

      ¡Feliz año!

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