Entre Suspiros y un Café
Reflexión

Quien te quiere

Leer con tristeza las últimas líneas de un libro que te encanta, tomar aire lentamente antes de llegar al final, intentando en vano que dure un poco más. Levantar la vista y cruzar la mirada con esos ojos que te sonríen desde el otro lado del sofá.

Quien te quiere, está a tu lado. Sin que se lo pidas.

Sin que debas rogar para que no se vaya, sin que andes mendigando cariño o sin que te sacrifiques continuamente por la causa. Y no solo está, sino que sabe estar. En cada momento. Hasta cuando no está. Porque aunque se aleje un poco, no se va del todo, siempre vuelve. Sabe dar tiempo, espacio y aire. Acompaña cuando más falta hace. Ayuda por voluntad propia.

Quien te quiere, se queda. Y encuentra el tiempo, el modo y cualquier respuesta. Contigo, junto a ti, a tu lado. Sin exigir algo a cambio, sin pedir compensaciones o reclamar absurdos premios. Se deja ver, se deja querer, se deja encontrar fácilmente. Sin recurrir a los grandes dramas, a invenciones de película ni a excusas baratas.

Quien te quiere, te cuida. En el día a día, cuando lo necesitas y cuando no. Con pequeñas sutilezas que pasan desapercibidas para otros. Y no solo de palabra, ni a través de promesas que no verán nunca la luz o de retorcidas negociaciones. Te cuida con los más insignificantes detalles. Sea un beso de bienvenida, un abrazo de los que reconfortan, o ese chiste que te hace olvidar el mundo, tus problemas y tus callejones sin salida.

Quien te quiere, te lo demuestra. Hoy, ayer, mañana y cuando sea. Incluso en los días tontos, en las situaciones más corrientes y en los días que se señalan en rojo. Ante cualquier ocasión que se presenta. Y si no, se la inventa. Lo dice y hace, aunque sea a su manera. Sin esperar a momentos perfectos, a que se alineen los planetas, a que seas tú quien se lo recuerdes. A que se termine el libro, llegue un ultimátum o aparezcan terceras personas.

Quien te quiere, te dice verdades como puños. Y no solo lo que quieres oír, lo que prefieres te cuenten, o lo que prefieren que sepas. Te da detalles para que no se te escape nada y te los ahorra cuando hagan más daño que otra cosa. Te cuenta cómo son las cosas, sin maquillarlas en exceso, sin hacer que parezcan lo contrario, algo parecido o algo que se dé un aire.

Quien te quiere, te da opciones, no te las quita. Te ofrece la baraja entera. Te deja pensar, decidir y elegir. Por tu propia cuenta, y no la suya. Equivocarte a lo grande o triunfar por todo lo alto. Sin agobios, presiones ni chantajes de ninguna clase. Dejándote ser tú en todo momento.

Quien te quiere es cura para tus males, remedio para tus dolores de cabeza, las risas que calman tus lágrimas. Es el hombro sobre el que te puedes apoyar, llorar o parar a descansar. Es la mano que puedes coger cuando tus fuerzas flaqueen, apretar con fuerza y acariciar con calma. Es respuesta, principio y final de muchas de tus historias.

Quien te quiere, te mira y te ve. No pasa de largo o se aleja cuando no le gusta lo que ve. Capta miradas, suspiros y dudas. Te escucha, te observa y te siente. Te intuye y te anticipa. Te entiende con mirarte, sin hablar, sin preguntar. Te escucha hasta cuando estás en silencio.

Quien te quiere sabe cuándo sí y cuándo mejor no. Cuando mejor parar, hacerse a un lado o incluso desaparecer. Cuando dejarte con tu cara seria, tus gritos fuera de tono y tus rabietas de media hora. Hasta que se te pasen o pasarlas contigo. Pero también sabe cuándo robarte sonrisas, cuando reír contigo y cuándo hacer esas preguntas que tanto necesitas. Incluso las que te incomodan.

Quien te quiere te regala flores un martes cualquiera. Te llama a cualquier hora, te regala memes, audios y capturas de pantalla. Porque sí. Por hacerte reír. O porque simplemente se acordó de ti. Te tiene muy en cuenta.

Quien te quiere es llave, puerta e incluso ventana. Es el aire que te da energía, el sol que te da vida, la oportunidad que siempre amanece con cada día. Es la esperanza de que después de la tormenta, bailarás sobre la tierra mojada. Y reirás. Es la seguridad de que aunque todo vaya mal, no todo estará perdido.

Ni siquiera tú.

Quien te quiere, te busca y no se pierde en el camino. Siempre te encuentra. Sabe dónde estás cuando los demás ni se lo imaginan. Sabe dónde acudir cuando los demás no saben ni por dónde empezar. Y acude. Incluso cuando no le esperas.

Quien te quiere, te quiere bien y te cuida mejor.

 

Patricia.

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2 Comentarios

  • Responder
    Arpon Files
    19 abril, 2019 a las 12:31 am

    Quien te quiere, te lo demuestra. Hoy, ayer, mañana y cuando sea. Así de sencillo. Un abrazo

    • Responder
      Patricia
      21 abril, 2019 a las 9:07 pm

      Cierto, así de sencillo 😉

      ¡Un abrazo!

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