Entre Suspiros y un Café
Reflexión

Decir que no

Decir que no sin arrepentirte. Sin remordimientos ni cargos de conciencia que no ayudan en nada. Sin sentirte de alguna manera culpable, sin sentirte mal por ello, sin sentirte responsable. De si no sale bien, del después y de lo que vendrá. Que lo que haya de venir, ya llegará.

Decir que no abiertamente. Y en voz alta. Sin que te tiemblen la voz, las piernas o el alma. O aunque lo hagan. Que quede bien claro lo que piensas y lo que sientes. Pese a las miradas que puedas recibir, pese a las palabras o los silencios. Pese a que se cuestione tu postura.

Decir que no a la mínima. Al más pequeño daño innecesario. Al mínimo grito no merecido. Al más tonto gesto que te haga tener miedo. Aunque sea apenas una fracción de segundo. Pero que te haga cerrar los ojos, apretar los puños y temer. Por ti. Por ese momento. Por lo que sigue a  continuación.

Decir que no y actuar en consecuencia.

Decir que no conforme así lo sientas. En cuanto tengas ocasión. En cuanto puedas. Sea antes o después. O a mitad de. Aunque ya hubieras dicho que sí. Pararlo a tiempo y no dejar que llegue más lejos. Frenar y no tomar ese desvío que no te lleva a ningún sitio. O a ninguno en el que quieras estar.

Decir que no a los sinsentidos, a lo que desde un principio te deja completamente indiferente, a lo que no va contigo. Al relleno que a otros les sirve, pero que a ti no te llena. A lo que suponga renunciar a algo que sí, pero que temes y no te atreves.

Decir que no a lo que no. Pese a las dudas, a los nervios y a lo que otros digan. A lo que no te aporte, te impida, te secuestre, te ate y te empequeñezca. A lo que te haga ser menos, sentirte inferior o incluso que sobras. A lo que no es lo que quieres, ni lo que esperas, ni algo que te haga bien.

Decir que no y no darle más vueltas.

Decir que no con todas las letras, con todo el  sentido, con todas tus fuerzas. Una vez y las que sean. Un no rotundo, que no deje lugar a dudas. Y no un sí a medias. O un “casi no” que induzca a error. Algo que cree incertidumbre y siembre incógnitas. Algo que luego se vuelva en tu contra.

Decir que no. Aprender a decirlo. Y a ponerlo en práctica. Que no siempre es fácil, que a veces es lo que más cuesta. O nos da reparo. O nos sabe mal. Aunque sepamos que no deberíamos. Pero sabiendo también que plantarnos es la mejor opción. La mejor respuesta. La que más paz nos regalará.

Decir que no a lo que no te pertenece. Sea un regalo con doble intención, un comentario desagradable o un feo gesto que hable por sí solo. Sea una palabra fuera de tono, un consejo no pedido, o incluso una amenaza velada. No quedarte con ello, ni con nada de lo que implique. Ni con la persona de quien proceda.

Atreverte a decir que no a cualquiera.

Decir que no y poner tus límites. Respetar tu propio espacio y tus decisiones, no permitir que cualquiera los invada o los rompa. Y hacerte respetar. Cuidar tu tiempo, tu persona y tus sueños. Como quizá nadie más sepa hacer. Como quizá nadie más haga, salvo tú.

Decir que no y no ceder. Ante cualquier tipo de súplica, de fieros chantajes o de pestañeos incluidos. Ante propuestas injustas, ante planes que no te tengan en cuenta, ante intercambios en los que vayas a salir perdiendo.

Decir que no a lo que no te ayuda.

Decir que no, aunque duela. Aunque suponga un sacrificio, una renuncia, una despedida. Pero necesaria.

Decir que no, para decirte a ti que sí. Para no dejarte fuera, en el último lugar o como eterno suplente. Para ponerte donde te corresponde, y no dejar que te muevan. Y no quitarte a la primera de cambio.

Decir que no y seguir adelante. Con tus aciertos y tus errores. Con tu día a día.

Decir que no y seguir con tu vida.

 

Patricia.

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5 Comentarios

  • Responder
    Arpon Files
    9 junio, 2019 a las 9:02 pm

    Siempre debemos decir no, cuando es necesario… sin miedo. Un abrazo

    • Responder
      Patricia
      11 junio, 2019 a las 11:27 pm

      Gracias por comentar, como siempre 🙂

      Un abrazo enorme!

  • Responder
    El Blog de Úrsula
    13 junio, 2019 a las 5:21 pm

    Hermoso texto, Patricia. Un abrazo

  • Responder
    EVA
    14 junio, 2019 a las 2:27 pm

    ¡¡IMPRESIONANTE REFLEXIÓN!!

    Se me ha puesto el vello de punta al leerlo. Me siento tan identificada en este momento de mi vida, y si a veces es necesario decir que no: por ti misma, por tu amor propio, como tu bien dices “…Decir que no, para decirte a ti que sí. Para no dejarte fuera, en el último lugar o como eterno suplente. Para ponerte donde te corresponde, y no dejar que te muevan. Y no quitarte a la primera de cambio…” No se puede decir mejor con palabras lo que siento en este instante.

    Mil gracias por escribir como escribes!!! me encanta como lo expresas!! Por favor no dejes de escribir. Gracias!!!
    Un abrazo!!

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