Entre Suspiros y un Café
Reflexión

Lo mejor que puede pasarte

Lo mejor que puede pasarte es que te dejes querer. Y que te quieran de verdad. Aunque no siempre sea a tu manera ni como esperas, pero que sea real. Y que te llene. Que olvides cualquier barrera, que sueltes el freno y que te dejes sorprender. Y llevar. Y cuidar. Que compares menos, mantengas los pies en tierra y sepas ver lo que hay detrás.

Lo mejor que puede pasarte es que te abran una puerta con la que no contabas, te inviten a entrar y sientas que no te quieres marchar de allí. Que te guste donde te ves. Que es un buen lugar en el que estar, e incluso en el que echar raíces. Donde casi todo está bien.

Y que quizá lo de menos sea el lugar.

Lo mejor que puede pasarte es que leas esas letras, escuches esas palabras o te veas dentro de ese abrazo que cambie de color tu día. Tus mejillas. Tu mirada. Que le dé un giro a las cosas, que te permita creer en el después, que te dé las alas necesarias para seguir un poco más. O incluso llegar donde ni te habías planteado llegar.

Lo mejor que puede pasarte es que sepas y puedas querer. Y demostrarlo sin filtros. Pese a lo que lleves detrás. Pese a tus historias pasadas, tus desatinos más sonoros, o tus promesas de “nunca más”. Que seas capaz de volver a dar cuando pensabas que no te quedaba nada. Que puedas superar tus expectativas, tus creencias, tus miedos más irracionales. Que no te desanimes si no ves respuesta. Y que sepas ver cualquier respuesta que haya, por pequeña que sea.

Lo mejor que puede pasarte es que te dediquen tiempo hasta cuando tú no lo tienes para ti.  Que te hagan sacarlo hasta debajo de las piedras. Que te ayuden a decir que no. Que te tengan en cuenta hasta para el menor de los detalles. Que te traigan de vuelta cuando tú no sepas volver.

Lo mejor que puede pasarte es que te sepan escuchar hasta cuando bajas la voz. Hasta la última palabra, hasta el último suspiro, hasta la última llamada en silencio. Que te sepan leer entre líneas y que sepan cuando es mejor que no.

Lo mejor que puede pasarte es que tengas tu propio espacio. Tu rincón. Tu refugio. Que lo sepas pedir y encontrar. Que lo defiendas con uñas y dientes. Y que sepas estar en él.

Lo mejor que puede pasarte es que sepas ser tú, y lo sigas siendo aun cuando las cosas no te ayuden. Cuando te falle la voluntad, la fuerza o pierdas entereza. Que no permitas que se te escapen las ganas, las lunas, los días. Que sepas encontrarte a tiempo. Y que sepas volver cuando te sientas demasiado lejos de casa.

Lo mejor que puede pasarte es que sepas cuándo frenar, cuándo acelerar y cuándo saltar a tiempo. Cuando es mejor quedarte en tierra, mirar a ambos lados o no moverte de donde te encuentres. Que sepas minimizar daños, ponerte en pie con gracia o cambiar de marcha a tu aire.

Lo mejor que puede pasarte es que encuentres siempre algún motivo. Uno o los que quieras. Que te muevan y te lleven. Que sobrepasen tus excusas, por mucho que trates de defenderlas. Que te ayuden a levantarte, salir o entrar. Que no te fallen nunca y que no los pierdas de vista.

Lo mejor que puede pasarte es que sientas que lo que haces tiene un sentido. Para ti, aunque otros no lo entienda. Y que te importe poco lo que opinen los demás. Que te aporte, te envalentone y te dé motivos. Que sientas que vale la pena seguir andando, que cada paso cuenta. Y que veas la luz no solo al final, sino a lo largo de todo el camino.

Lo mejor que puede pasarte es que haya quien te acompañe cuando decidas que no quieres viajar a solas. Que haya quien te dé la mano, el impulso o el cariño que necesites en cada momento. Quien te inspire, te aclare o te facilite. Quien confíe en ti y en quien puedas confiar, sea cual sea la historia.

Lo mejor que puede pasarte es que llegues siempre. A ti, a lo que te hace bien, a lo que no puedes, ni quieres, dejar pasar. Que llegues a tiempo tu propia vida. A lo que te propongas de veras  y no a aquello que simplemente suene bien. O eso digan. O de lo que te trates de convencer a la fuerza.

Lo mejor que puede pasarte es que te quieras y te cuides. Que te escuches y te entiendas. O que trates siempre de hacerlo. Que sepas buscar tu felicidad y encontrar tu paz. Y que sepas que elijas lo que elijas, habrás elegido bien.

Lo mejor que puede pasarte, a veces lo tienes ya al lado. En frente. O lo llevas dentro.

 

Patricia.

 

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