Entre Suspiros y un Café
Reflexión

Te lo debes

Un croassant de mantequilla recién hecho en el plato, un mar de otoño como canción de fondo y unas paredes azul pitufo como mejor refugio.

Un premio más que merecido. Y una necesaria pausa. Después de una semana de esas que prefieres olvidar. Después de unos días locos, en que poco te sale bien y no haces más que resoplar. Días en que las horas parecen durar más de lo habitual, los problemas multiplicarse y tus fuerzas venirse a menos.

Un premio de los que rara vez te regalas y hasta te sientes mal cuando lo haces. En el que pocas veces piensas por prestar más atención a otras cosas, por andar a otras velocidades y por mirar hacia donde no toca.

Una recompensa que retrasas continuamente por sentir que te falta el tiempo o que incluso crees que no te mereces. Que es un capricho. Que es una tontería. Que no es para tanto.

Pero que, en el fondo, te la debes.

Te debes más tiempo contigo. Y para ti. Del real, del bueno, del necesario. El tiempo que no te permites a diario, el que regalas sin querer a otros, el que se te escapa sin más. Por descuidos varios y dejadez habitual. El que marca la diferencia y el que salva de los pequeños desastres.

Te debes cada bocanada de aire que el cuerpo te pida, cada frenazo aunque te quedes en medio, cada pausa para sentir que sigues ahí. Que no te has perdido. Y que todo va bien.

Te debes cada ilusión que te hagas. Por diminuta o inverosímil que suene. Cada deseo que pidas al soplar las velas, al cumplir años, al soñar con ganas. Y luchar por todos ellos.

Te debes cada paso que des, hasta los que sean en dirección contraria. Cada bajón que te ayude a tomar impulso, cada equivocación que te enseñe aunque sea a las bravas, cada “tierra trágame” que te saque los colores. Y quitarle hierro a cualquier asunto.

Te debes ser más tú y menos cualquier otra cosa.

Te debes cada piropo que recibas. Las palabras bonitas, las manos que te cuidan y los abrazos que no engañan. Dejarte mimar más, sin excusas, sentimiento de culpa o prisas por acabar. Dejarte querer cuando tú te quieras un poquito menos.

Te debes cada oportunidad que te quieras dar. Por muchas que pienses que ya te has dado, por muchos comienzos fallidos que lleves a la espalda, por muchos fracasos que califiques como estrepitosos.

Darte una oportunidad más y no contar cuántas van.

Te debes cada lágrima que se escape sola, incluso las que intentas retener a la fuerza. Cada perdón que te merezcas aunque otros no piensen igual. Cargar con menos, alzarte más.

Te debes cada pantallazo que hagas, cada captura, cada instante, cada sonrisa. Por breve que sea pero que te haga suspirar. Que te de alas, fuerza y valor. Que te haga olvidar todo lo que en ese momento sobra.

Te debes cada momento de duda, de no saber y de reaccionar cuando puedas. O cuando quieras. A tu tiempo, a tu manera. Y cada decisión que tomes, que será la mejor en ese momento.

Te debes lo que en ocasiones te prohíbes. O no te permites. Por ser demasiado  intransigente contigo mismo.

Te debes cada página de más que leas, cada recorte que te guardes, cada libro que decidas no terminar de leer. Cambiar de idea todas las veces que creas oportuno y no sentirte mal por ello. Hasta dar con lo que realmente quieras.

Te debes más sorpresas de las buenas y menos crítica de la fácil. Verte con mejores ojos, con todas tus virtudes, con todos tus aciertos. Sin que pesen tanto los defectos.

Te debes cada final que creas merecer. Intentarlo y no quedarte sin respuestas. Aceptar los que no te gusten y celebrar los que salgan redondos.

Te debes más pensamientos bonitos, menos dramas, más jarana.

Te debes más risas, menos preocupaciones y la mejor compañía. La que suma, multiplica y hace pequeño lo que sobra. La que baila contigo cuando nadie más lo hace, cuando ni tú te atreves, cuando la música se para.

Te debes más amor y menos dolor. Más cariño del verdadero, del que cura heridas y no reclamas las vueltas. Del sincero y transparente. Del que no se marcha en los anuncios.

Te debes de lo bueno, lo mejor.

Te debes cada café con vistas, cada croassant al caer la tarde, cada premio que merezcas.

Te debes tantas cosas…

Te debes a ti.

Patricia.

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2 Comentarios

  • Responder
    Lucía
    14 octubre, 2019 a las 12:49 pm

    Gracias por seguir escribiendo.
    Gracias a tus palabras reflexiono y me evado del día a día.
    Me ayuda a sentirme mejor, y a saber que no soy la única que tiene este tipo de sentimientos, ilusiones, realidades…

    No dejes nunca de escribir

    Gracias!

    • Responder
      Patricia
      14 octubre, 2019 a las 2:08 pm

      ¡Gracias Lucía! Me alegra mucho leerte, espero seguir inspirándose durante mucho tiempo.

      Un abrazo 😊😘

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