Entre Suspiros y un Café
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Punto y aparte

Diciembre.

El mes de las celebraciones por excelencia, el de los reencuentros que terminan en brindis, el de las listas interminables de buenos propósitos. Aunque algunos duren bien poco.

Diciembre es el balance que no suele faltar por estas fechas. El de los últimos doce meses, el de los momentos vividos y el de todo aquello que se quedó en algún cajón. Es poner tu año en una balanza para saber a qué aferrarte, qué te ha faltado y qué experiencias prefieres enterrar los más profundo posible bajo tierra. Al más puro estilo six feet under.

Diciembre es volver a creer. Y no solo en ti, sino en quienes tienes incluso un poco lejos. Es renovar algunas ilusiones que quedaron olvidadas, pero que permanecen intactas. Es desear de nuevo con la inocencia de un niño y saber esperar lo mejor. Aunque sea con cierta impaciencia.

Diciembre es una nueva oportunidad. Es volver a apostar. Y prometerte que ésta es la buena. La de verdad.

Y decir que no a tus miedos. A todos ellos si te lo propones en serio. A las sombras que te incomodan, a los monstruos que todavía guardas debajo de la cama, a las pesadillas que te despiertan en mitad de la noche.

Porque diciembre es momento de encender las luces, de disfrutar los abrazos y de regalar cariño.

Y perdonar. En diciembre y todos los días. Lo que no hiciste. Sobre todo por ti. Lo que no dijiste por no reunir el valor suficiente, por miedo al qué dirán o por dejarlo siempre para otro momento. Por no cumplir tu palabra, por las veces en que ni tú supiste entenderte o por cualquier otra cosa de la que luego te arrepentiste.

Fueran momentos, tonterías o personas.

Y aprender a olvidar lo que no te hace ningún bien. Y dejarlo atrás sin pena. Y sin cargo de conciencia.

Aunque diciembre es también sinónimo de echar de menos a lo que ya no vuelve, a quienes se encuentran a demasiados kilómetros y a quienes ya no están contigo. Y consolarte a base de recuerdos, de traerlos a la memoria y de aprender a vivir sin ello. Y con todo ello.

Y es que diciembre es también la muestra de que da igual los planes que hagas, que la vida siempre va por delante. Y te sorprende cuando menos piensas. Aunque no siempre de la mejor manera. Y que la única opción que te queda es vivirla. Día a día. Sin prisas. Pero sin pausas que te hagan perdértela.

Para que, llegado diciembre, puedas decir adiós con la mano, con el corazón y guardar el recuerdo de los últimos doce meses vividos.

De un año de lugares. De aquellos que te hicieron vibrar en otra frecuencia. De aquellos que te hicieron sentir que valía la pena estar allí. De los que te llenaron de vida, de recuerdos, de ese sentimiento llamado hogar. Pero también aquellos a los que fuiste y te arrepentiste al instante. A los que volviste a la fuerza y que incluso trataste de evitar. Quizá no era tanto el lugar, sino el momento. O el motivo. O la compañía.

Pero todos suman a su manera.

Despedirte de un año repleto de momentos. De incluso algunos momentazos. De los buenos, no tan buenos e incluso los que pretendes olvidar con todas tus ganas. Todo lo que te ha arrancado emoción, sonrisas e incluso lágrimas. Todo lo que te ha llevado a estar donde hoy estás.

Todo lo que te acerca un poco más a donde quieras estar mañana.

Despedirte y cerrar un año de personas. Tanto las que se sientan a tu lado, como las sillas que han quedado vacías en la mesa. Las que ya no volverán, pero cuya presencia es imposible olvidar. Y cuidar, ahora y más que nunca, a quienes sí están. A quienes ríen contigo, inclinan la balanza e iluminan tus pasos. A quienes son pura suerte de tenerlas.

Y abrazarlas más. Y quererlas mejor.

Diciembre es ese punto y aparte necesario para el siguiente año.

Diciembre es sentir que aún estás a tiempo de todo.

 

Patricia.

PD: feliz 2020.

 

8 Comentarios

  • Responder
    Miri
    30 diciembre, 2019 a las 1:45 pm

    “Pura suerte leerte” 😊 Gracias

    • Responder
      Patricia
      30 diciembre, 2019 a las 2:01 pm

      Pura suerte tener lectores como tú, Miri.
      ¡Feliz 2020!

  • Responder
    Carmen Coronado
    30 diciembre, 2019 a las 2:09 pm

    Feliz Año, Patricia. Qué te traiga toda la felicidad del mundo y que la compartas. ¡Te la mereces!

    • Responder
      Patricia
      30 diciembre, 2019 a las 2:30 pm

      ¡Gracias Mari Carmen! Igualmente, muy feliz año. ¡Nos vemos pronto!

  • Responder
    Paz García
    31 diciembre, 2019 a las 1:29 am

    Que maravilla 🌟

    • Responder
      Patricia
      31 diciembre, 2019 a las 8:10 am

      ¡Gracias Paz! Bienvenida al blog.

      ¡Feliz 2020!
      Patricia.

  • Responder
    Ara
    31 diciembre, 2019 a las 5:20 pm

    Por un 2020 lleno de literatura, ¡feliz año Patricia! 😘

    • Responder
      Patricia
      31 diciembre, 2019 a las 5:54 pm

      Gracias Ara! Muy feliz año y que las letras nos sigan llenando la vida de felicidad 😘

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