Entre Suspiros y un Café
Reflexión

Queda prohibido

Queda prohibido callarte, cuando todo lo que quieres hacer es gritar bien fuerte. A vivo pulmón. Y quedarte hasta sin voz.

miedo

Gritar que no estás de acuerdo. Que no tiene sentido. Que no es justo. Reconocer que quizá te equivocaste pero que has aprendido. Que ya no corres por miedo. Ni huyes.

Que ya no quieres callar como siempre hacías.

Queda prohibido pensar que es demasiado tarde, cuando todavía te quedan cartuchos que quemar y puentes que cruzar. Cuando aún hay mucho que puedes hacer. Cuando conformarte te deja un paso atrás y te aleja de donde quieres estar. Cuando sabes que no has llegado al final.

Y sabes que puedes llegar. A donde sea.

Queda prohibido cerrar los ojos y sentarte a esperar. El golpe, el grito, el silencio. No hacer nada por ti y dejar que otros lo hagan. O que no hagan nada. O que te dejen los restos. Confiar en que todo saldrá bien y no mover un dedo.

Pero lamentar demasiado lo que resulte de todo ello.

Queda prohibido no atreverte. No dar el paso. No arriesgar por aquello que sueñas. Por aquello que deseas. Renunciar a lo que hace vibrar tu mundo. No echarle morro, ganas y descaro a lo que sea que te haga temblar hasta las pestañas.

Queda prohibido ocultar tus problemas debajo de una piedra. De la almohada. O en el fondo de tu conciencia. Dejar que se hagan grandes, en lugar de plantarles cara y hacer que se esfumen. Que se conviertan en nada. Pensar que no hay solución, cuando hay mil cosas que puedas hacer.

Rendirte antes de empezar.

rendirse

Queda prohibido alejarte de la orilla por creer que no hay sitio para ti. Dejar de buscarlo. Pensar que no lo vas a encontrar. Que no lo vas a lograr. Perder la esperanza porque otros la hayan perdido. O regalado. O asfixiado. Resignarte en el primer cruce de caminos y no ver más allá. Bajar los brazos, los ánimos y el alma en el primer desencanto. Por grande que sea el disgusto. Por feo que se ponga el horizonte.

Queda prohibido abandonarte por las buenas. O por las bravas. No tenerte nunca en cuenta. Llevarte mal contigo y que te cueste hacer las paces. Con tus salidas de tono, tropezones y recuerdos del pasado. Prohibirte. Renunciar a ti. Restarte y dividirte continuamente. Eliminarte siempre de la ecuación.

Dejar de decirte siempre que no y no escuchar lo que tienes que decirte.

Queda prohibido no levantar la vista del suelo y perderte la vida que tienes delante. Los bueno, lo no tan bueno y lo increíble. Ahogarte sin pedir ayuda. Sin alzar el brazo, los ánimos, los sueños.

Queda prohibido arrepentirte tanto. De lo que hiciste o dijiste. Pero, sobre todo, de lo que no te atreviste a hacer. Ni a soñar. Lo que te pareció demasiado. Aquello para lo que no encontraste nunca el momento. Culparte de todo y por todo.

Y de lo que no es tuyo.

Dejar de sentirte pequeño, cuando eres lo más grande que puedas imaginar. Y creer en ti. Y no dejar de ayudarte.

Queda prohibido pensar más en los demás que en ti. Dejarte en la última posición, por costumbre. Hacer caso a quien mal te quiere. Quien no te quiere lo suficiente. Quien incluso te desea lo peor. Que los hay. Priorizar a quienes nunca piensan en ti, salvo cuando quieren algo.

Dejar de cuidar primero de los demás, cuando tú no te tienes ni en pie.

Queda prohibido todo aquello que te hace daño, y lo sabes de sobra. Todo lo que vuelve, por enésima vez, a lastimarte. Todo lo que ya te hizo daño una vez y dijiste que ni una más. Y, aun así, permites que vuelva. Que se quede. Que te siga molestando.

Que te aleje de ti.

Queda prohibido no soñar. O soñar en pequeño. Esconder la imaginación, acallar las ilusiones y existir sin esperanza. Vivir sin música, sin aire, sin ganas. Andar por inercia, dejando la vida a un lado. Sin sentir ni padecer.

Ver pasar los días y no hacer nada por guardarlos en la memoria.

vivir

Queda prohibido no viajar y cortarte las alas por lo que otros digan. O por lo que tus miedos te susurren. No atreverte a ver mundo y a cruzar fronteras. A comprobar que hay más maneras. Más oportunidades. Y que la vida da muchas vueltas.

Queda prohibido dejar de sentir por el miedo a que te hieran. Escudarte detrás de un muro en lugar de ser valiente y arriesgar a ganar. Enamorarte de pasada. Cerrar el corazón a quienes lo abren por ti. No seguir tu instinto.

Queda prohibido no sonreír en cada ocasión que tengas. Que, si las cuentas, son muchas. Muchísimas. Lucir tu mejor sonrisa. Brindar por la vida. Por cada pequeño triunfo. Por cada alegría.

Queda prohibido perderte las historias que acaban bien y las sorpresas que lo cambian todo. A mejor.

 

Patricia Ayuste.

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2 Comentarios

  • Responder
    Pepa
    9 octubre, 2020 a las 3:34 pm

    ¡Muy bien dicho! También queda prohibido no disfrutar de textos tan inspiradores como este.
    Un abrazo enorme ❤

    • Responder
      Patricia
      9 octubre, 2020 a las 4:30 pm

      ¡Gracias Bonita!
      Esperando me tienes tu próxima publicación 😉

      Un besote ❤

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