Entre Suspiros y un Café
Reflexión

Haz que cuente

Haz que cuente aquello en lo que primero piensas nada más abrir los ojos. Lo que te da la energía para levantarte, para andar, para salir. Lo que hace que tu esperanza no decaiga y que, por el contrario, se mantenga y hasta crezca con fuerza. Lo que borra de un plumazo toda la pereza.

Lo que te da lo que necesitas y el aliento cuando se te hace el mundo demasiado cuesta arriba.

despertar

Aquello que ocupa tu lista de prioridades. Lo que de verdad quieres, si te sacudes de encima todos tus temores, peros y excusas. Lo que más te anima en los días tontos, en los días perros, en los días oscuros. Aquello que te obliga a dar lo mejor de ti, a no descuidarte, a poner el listón bien alto. A estar siempre a tu propia altura.

A no bajar la guardia.

Haz que cuente cada historia, por breve o larga que sea. Tanto las que protagonizas como las que vives desde segunda o tercera fila. Las que te enseñan aquello que no se dice en los libros. Aprende a llenar cada escena. Cada plano. Cada directo. A no esperar mucho de los ensayos. A no perder el norte por los aplausos. A bordar tu papel.

Y a improvisar sin tanto miedo. Sin pensar en el qué dirán.

Cuida lo sencillo. Lo que surge de la nada. Los pequeños detalles. Las sorpresas inesperadas. Las tonterías más absolutas siempre que te saquen una sonrisa. Un poco de dulce en un día amargo. Los brindis entre semana. Las siestas con las que no contabas. Las primeras flores. Los besos en la frente.

La sensación de estar en el lugar y en el momento adecuado.

Haz que cuente cada minuto que inviertes en ti. Cada uno de los esfuerzos que haces por llegar bien lejos. Por llegar a donde quieres. Por encontrar tu propio destino. Cada una de las preguntas a las que supiste dar respuesta. Cada una de las puertas y ventanas que te has abierto. Cada vez que te perdonas.

Y las ganas que le pones a la vida, incluso cuando no te lo pone nada fácil.

vidaHaz que cuente

«Haz que cuenten tus sueños. Todo lo que pides la noche de fin de año. Lo que da brillo a tus ojos. Todo aquello que te haga sentir. Que te haga vibrar. Que te despierte por completo. Lo que te haga sentir que la vida lo vale. Que cada día es único. Que te demuestre que el enfado solo te hace perder el tiempo y que pedir perdón nunca está de más.

Que es mejor tender puentes que esconderse tras murallas.

Pensar que todo va a salir bien, en lugar de abandonar.

Centrarte en lo que te aporta de verdad.

Hacer que cuente lo que importa».

 

📖 Pequeño fragmento de «Haz que cuente». Lee el texto completo en el blog.

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© Patricia Ayuste.

Aprovecha las ocasiones que se te presenten de poner las cosas en su sitio. O de dejarlas tal cual están. Volver a empezar. Sentir que todavía hay algo que puedas hacer. No perder más tiempo y hacerlo. Poder pedir perdón. Poder abrazar. La libertad de elegir. No abandonar cuando las cosas se complican.

No complicar(te) de más.

Haz que cuenten las horas, los minutos, los días. El tiempo para ti, con los tuyos o en plena aventura. Desperdiciar menos segundos y disfrutar más de aquellos que te cambian la vida. Soltar el reloj, las prisas, los lamentos. Alargar todo lo que te reinicie. Cortar raíces que comienzan a podrirse.

Y vivir más al día y menos en cualquier otro momento.

Atesora todo lo bueno, lo vivido, lo que tienes. Todo lo que te ha llevado a ser quien eres y a quién podrías llegar a ser, si te lo permites. Las huellas que has ido dejando. En ti y en los demás. Las cicatrices que has curado. Los espacios que has llenado. Las sonrisas que día a día despiertas, las páginas en blanco que has ido rellenando, los fuegos que has sabido apagar.

Y las vidas que has cambiado.

Haz que cuente tu felicidad. Que deje de estar en tu lista de pendientes, de imposibles y que sea prioritaria. Que no te desesperes el día que se esconda y que sepas buscarla en ti. Y alimentarla. Que te rodees de lo que te haga feliz, que sepas a qué renunciar –y renuncies a ello– y que pongas siempre el freno a todo lo que la enturbie. La empañe. La ensucie.

Y que siempre encuentres razones para celebrar. Y dar gracias.

Haz que cuente cada persona que pasa por tu vida. Quienes te quieren, pero también quienes no supieron quererte y tanto te enseñaron. A aquellos en quienes has dejado una parte de ti, aun sin saberlo. Quienes te rodean, te facilitan el mundo o lo callan cuando no lo quieres oír. Quienes no necesitan decir nada para que sepas que están ahí.

Quienes apuestan por ti, incluso cuando tú no entras en ninguna de las apuestas.

A quienes son siempre el momento correcto.

importante

Haz que cuente el amor. El cariño. El respeto. Tanto las historias más fugaces como aquellas que se vuelven épicas. Las que comen perdices y las que terminan como amigos. El amor que todo lo cura y que habla en plural. El que escucha. El que ayuda cuando caes, el que borra tus dramas y te saca a bailar.

El amor que mueve el mundo.

Haz que cuenten tus sueños. Todo lo que pides la noche de fin de año. Lo que da brillo a tus ojos. Todo aquello que te haga sentir. Que te haga vibrar. Que te despierte por completo. Lo que te haga sentir que la vida lo vale. Que cada día es único. Que te demuestre que el enfado solo te hace perder el tiempo y que pedir perdón nunca está de más.

Que es mejor tender puentes que esconderse tras murallas.

Pensar que todo va a salir bien, en lugar de abandonar.

Centrarte en lo que te aporta de verdad.

Hacer que cuente lo que importa.

 

Patricia Ayuste.

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2 Comentarios

  • Responder
    Lovely
    6 abril, 2021 a las 3:31 am

    Wonderful reflections and beautifully written! Thanks for sharing!
    xoxo
    Lovelyhttp://www.mynameislovely.com

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