Entre Suspiros y un Café
Momentos

Las mejores cosas también pasan en septiembre

Dicen que las mejores cosas ocurren de la noche a la mañana y sin ser planeadas.

comienzo

Cuando regresas después de un cambio de escenario, de unas vacaciones, más o menos aventureras, y de un más que merecido descanso. Cuando, después de haber puesto kilómetros de por medio, retornas a ti, a lo que te espera tal cual lo dejaste, a lo que era —y es— tu vida. A lo que habías puesto en barbecho, en pause o delante de un punto y seguido.

Cuando vuelves con las ganas subidas, la ilusión a tope y la energía por las nubes. Cuando te sobran intenciones, fuerza y agallas y cualquier reto te parece más que asumible. Cuando no te autocuestionas por todo, te permites volver a soñar y crees de nuevo en ti. De verdad. Y como si no hubiera límites. Como si el contador estuviera a cero y el juego no hubiera hecho más que empezar.

Como si la suerte te sonriera y tuvieras todas las de ganar.

Cuando sientes que has recargado las pilas, que tienes paciencia para rato y toda la calma que necesitas. Cuando notas la seguridad que pones en aquello en lo que piensas, sabes que la voluntad está de tu lado y que eres mucho más fuerte de lo que en tu momento más tonto creíste.

Cuando sabes que has aprendido de lo de antes, de cada una de tus lágrimas y de las pausas que necesitaste y no te atreviste a tomar. De las cicatrices que aun hoy sangran, de las promesas que te hiciste y no supiste cumplir, de los plazos que rompiste con tanto remordimiento. De los nervios que te superaron, de los escalones que te dio miedo subir y de las veces que te arrepentiste cuando ya era demasiado tarde.

Cuando arriesgas sin pensar tanto en lo que podría salir mal, sino pensando solo en todo lo que podría funcionar. Y salir más que bien. Y hasta triunfar.

nuevo

Las mejores cosas pasan cuando sientes de veras que puedes, tus miedos están en sus niveles más bajos y nada te impide abrir los brazos a lo que está por venir. Cuando quieres —y debes— poner toda la carne en el asador, las cartas sobre la mesa y apostar por aquello que te dice tu intuición. Lo que te hace temblar de emoción y dar lo mejor de ti. Aunque las probabilidades de lograrlo sean pequeñas. Aunque no sepas cómo ni dónde.

Aunque el mundo te grite que hagas todo lo contrario.

Cuando pretendes dar lo mejor de ti y aceptas que puedes perder antes de llegar. Cuando no dejas que un «no» te quite el sueño, que una patada te desanime o que estamparte de morros sea el fin de tu camino. Cuando sabes que la vida está repleta de trampas, piedras y soponcios pero no te conformas con solo participar. Cuando te replanteas dónde estás, lo que te ha llevado ahí y hacia dónde quieres ir.

Y encuentras la manera de salir de donde no quieres estar.

Cuando retomas todo aquello que dejaste a medias para, ahora sí, terminarlo. Para decidir lo que vale la pena mantener y lo que puedes dejar para más adelante. O, directamente, apartarlo de tu vista. Para solucionar lo que en otros momentos se te hizo un mundo, lo que amenaza con romperse y lo que ya está hecho añicos. Para poner cada cosa en su sitio, tus prioridades al principio y a quienes más necesitas a tu lado.

Cuando decides por ti y sigues tu instinto. Cuando te tomas las cosas en serio pero con calma. Cuando te comprometes contigo, te pones las pilas y te dejas de tonterías. Cuando apuestas por lo que más feliz te hace y no vas a por todas, sino a por lo que te importa. Cuando decides que llevas demasiado tiempo en el mismo sitio y que toca cambiar de decorados.

vida

Las mejores cosas pasan cuando sientes que estás ante un nuevo comienzo. Cuando todo huele a nuevo y las oportunidades parecen ilimitadas. Cuando puedes cambiar de rutinas, de zapatos y de gimnasio. Cuando vuelves a sentir el aire en los pulmones, la luz en las pestañas y el sol en las mejillas. Cuando no te da miedo ni el principio ni lo que viene después y solo te importa disfrutar de lo que queda en medio. De lo que queda entre paréntesis.

De todo aquello que pasa mientras haces otros planes.

Cuando pones fin a todo lo que no te funcionaba. A las conexiones que siempre hacen interferencias, a las relaciones que tienen poco o nada en común, a todo lo que forzabas sin darte cuenta del daño que te hacía.

Cuando sabes bien a quien podrías echar más de menos y junto a quien aprovechas cualquier segundo. Cuando eliges a quien quieres tener bien cerca, a quien no piensas descuidar y aprendes a disfrutar de quienes te acompañan y no solo hacen acto de presencia.

Las mejores cosas, a veces, pasan cuando confías en ti a pesar de verlo todo negro.

Cuando menos crees.

Cuando menos te lo esperas.

Y es que, a veces, las mejores cosas pasan también en septiembre.

 

Patricia Ayuste.

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