Entre Suspiros y un Café
Sentimientos

Lo que va en mayúsculas

Dicen que mientras esperas lo que nunca llega, te encuentras con lo que no te esperas.

espera

Que quien espera, puede llegar a desesperarse y que la paciencia es un auténtico don. Que nada verdadero surge por mera casualidad o de la nada. Que todo lleva su debido tiempo. Que correr no te hace llegar antes y te puede dejar sin aire y sin compostura. Que la primera solución no siempre es la mejor –por no decir nunca– y que, a menudo, el camino fácil es el que más lejos te deja. O el que se queda a mitad.

Que no todo sirve y que hay atajos que no traen nada bueno.

Que esperar rara vez es fácil. O divertido. Que esperar de más te lleva a perder. A despertar tus demonios dormidos. A hacerte pensar en lo peor. A mascar la tragedia antes de tiempo. Que esperar con ansia el amanecer te hace olvidarte de que el atardecer viene antes, que cualquier protagonista primero fue secundario y que no hay canción sin una emoción detrás.

Que el mundo nunca de dar vueltas y que lo que sube termina bajando.

Que hay cosas que aunque mal empiezan, bien terminan. Sustos que te muestran lo delgada que es la línea entre estar y no estar, entre llorar de pena o llorar de alegría. Que eres mucho más frágil de lo que piensas y que las sacudidas rara vez avisan. Por no decir nunca. Pero que son las que más te ayudan. A abrir los ojos, a apartar las telarañas, a quitarte los frenos.

A dejar de hacer lo que estás haciendo y que no funciona. Reinventarte las veces que haga falta. Y apartar todo lo que en realidad te sobra.

Que preocuparte antes de tiempo puede no servir de mucho, que hay temores que no vienen a cuento y que no mirar lo que tienes delante es sinónimo de estamparte en algún momento. Que mantener la calma es un arte y encontrar tu equilibrio el mayor desafío. Que tus sentimientos son tuyos y de nadie más, pero que, en ocasiones, debes limpiar los cristales para ver la realidad.

Sentir de verdad, despejar tus dudas y apostar por lo que te mueve por dentro.

felicidad

De esperar aprendes lo necesaria que es la esperanza. Mantener la cabeza fría y las emociones a raya. Pensar en las probabilidades que están de tu parte, aunque sean pequeñas. Creer en los pequeños milagros, en tu suerte, en el lado amable de la vida. En que encontrarás el camino que se esconde debajo de la nieve. Los pasos que te guíen en la noche cerrada.

Tu propio modo de volver siempre a casa.

Que en las buenas, pero sobre todo en las malas, esperar te ayuda a darte cuenta. De quién te quiere bien y no solo a medias. De quién te lo demuestra y no se aleja cuando las cosas se vuelven turbias. De quién te hace la espera más amena y te motiva a continuar cuando estás a punto de tirar la toalla. De quién está junto a ti y no en ninguna otra parte.

De quién te ayuda a recuperar tu magia y hace que las cosas funcionen.

Esperar te demuestra que todo tiene fecha de caducidad. Todo. Que nada es para siempre ni mucho menos eterno. Que los recuerdos se vuelven valiosos con los años, las ocasiones son efímeras por naturaleza y el tiempo se mide en presente. Que quedarte en lo que pudo ser no te trae de vuelta lo que no fue. Que planificar el futuro al dedillo no te asegura que se cumpla en lo más mínimo. Que puedes empezar en cualquier momento, en cualquier lugar y que lo único seguro es el hoy.

Y que tus sueños son tu mejor motor, solo si les dejas.

Que hay situaciones que te muestran que gran parte depende de ti, pero que no todo está en tus manos. Que hay momentos en los puedes intervenir y otros en los que aprender a digerirlos. Que pretender abarcarlo todo es un error de principiantes y que hay batallas que desgastan y con las que nada ganas. Que siempre es mejor esperar poco o nada de otros. De la vida. Del mundo.

Pero esperarlo todo de ti.

mayuscula

De esperar aprendes a ponerte delante. A alejarte cuando toca, a no retroceder porque alguien te empuje y a no abrirte en canal por cualquier idiota. A buscar tu rumbo aunque el sol te ciegue. A respirar cuando te falte el aire, no permanecer donde te hieran y abrigarte cuando el frío achuche. A no vivir de simulacros sino en directo. A no ser una sombra de lo que un día fuiste.

Ni un simple papel arrugado en algún bolsillo.

De esperar aprendes a enamorarte siempre de ti primero. A ser siempre tú. A quererte más y a incluir tus defectos. A quitarte el polvo y sacarte brillo. A no tirarte piedras contra tu propio tejado. A regalarte más flores, más piropos y más oportunidades. A perdonarte antes y a cuestionarte menos.

A ser tu mejor sonrisa. Tu mejor promesa. Y tu mejor salvavidas.

De esperar aprendes que la vida, igual que se enreda, se desenreda en algún momento.

Que hay cosas que se esperan y otras que se buscan.

Y a poner en mayúsculas solo lo que es verdaderamente importante.

 

 

Patricia Ayuste.

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2 Comentarios

  • Responder
    Pepa
    5 noviembre, 2021 a las 7:14 pm

    Me encantó leerte. Cuantas verdades hay en esos párrafos…
    ¡Y que difícil es aplicarlas a veces!

    • Responder
      Patricia Ayuste
      7 noviembre, 2021 a las 8:10 pm

      ¡Gracias, bonita! Por eso de que es difícil, es bueno recordárnoslo de vez en cuando 😊

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