Entre Suspiros y un Café
Personas

Siempre hay alguien

Siempre hay alguien que se vuelve imprescindible por méritos propios. Quien empieza desde el suelo, desde cero, para terminar alcanzando cotas insospechadas y llenando vacíos que ni sabías que existían.

Quien es cualquier cosa, menos corriente.

imprescindible

Siempre hay alguien que te anima cuando tú no te atreves. Cuando no quieres salir, mirar o pensar. Cuando tus fuerzas te abandonan, las rodillas te tiemblan y las dudas te rodean. Por muy absurdas que sean. Quien te aplaude cuando das el salto, aunque apenas despegues los pies del suelo. Quien celebra cada acierto, por diminuto que sea y le quita hierro a los goles en propia puerta.

Quien ríe contigo cuando ríes y conoce la forma de borrarte cualquier rastro de lágrimas.

Siempre hay quien te valora por lo que eres y no por cualquier otra cosa. Quien te aprecia y te lo demuestra. Quien sabe lo mucho que vales y nunca, nunca, trata de hacerte pensar lo contrario. Ni que dudes de ti. Quien te respeta con todas las letras y no prueba a ocupar ningún otro lugar que el que le corresponde. Quien no trata de cambiarte.

Quien te acepta tal cual eres, luces y sombras incluidas.

Siempre hay quien ha entendido que cuidarte no es cuestión de un día ni de un rato, sino de estar cerca y saber cuándo darte la mano y cuándo no. Quien sabe que no es cuestión solo de palabras, sino, sobre todo, de actos. Quien escucha hasta lo que no dices y te trata como te mereces. Quien te ayuda a cerrar heridas, a curar quemaduras y a echar el pestillo a alguna de tus peores etapas.

Y a celebrar por todo lo alto cuando la ocasión lo merece.

Siempre hay alguien que está contigo en las buenas, en las maduras y en los incendios. Quien se queda incluso cuando los palos son muy duros, cuando la tormenta arrecia o cuando se te nubla la vista. Quien te ayuda a levantarte, a andar con la cabeza bien alta y a llegar bien lejos. Quien te avisa cuando tú no alcanzas a ver las llamas.

Quien permanece contigo y soporta el sol pero también los truenos y los días nublados.

Siempre hay alguien cerca cuando giras la cabeza. Quien sabe cuándo estar y cuándo hacerse a un lado. Quien te ofrece agua, abrazo y refugio para los días malos. Quien te guía para salir de cualquier jaleo. Quien te ahorra sufrimientos innecesarios, tonterías que no vienen a cuento y dramas que no llevan a nada.

Quien te ayuda a hacerte valer, a romper tus moldes y a traspasar tus límites.

amigos

Siempre hay quien prioriza estar contigo y que lo de menos es el qué o dónde. A quien no le das igual y no te deja nunca a la cola. Quien no se va a la primera ni a la segunda y te da la mano cuando llegan las curvas, las tormentas y los terremotos. Quien sabe siempre dónde encontrarte y cuándo buscarte.

Quien busca –y encuentra– excusas para alargar el tiempo a tu lado.

Siempre hay alguien que es pura vitamina. La dosis exacta que necesitas. El resorte, el impulso, la energía. Quien te da aire cuando te desinflas, te nutre cuando te fallan las fuerzas y te recuerda tus propios motivos cuando los olvidas. Quien te ayuda a olvidar lo que es mejor olvidar. Quien te lleva de cero a mil cuando más lo necesitas.

Quien te llena el alma y te recuerda que tienes alas para volar.

Siempre hay alguien que te acompaña cuando el mundo parece girar demasiado rápido. Quien grita contigo cuando nada tiene sentido, baila a tu lado, aunque la música se haya detenido y quien salta de tu mano solo porque no quieres saltar a solas. Quien te escribe porque te piensa y no porque toca. Quien arrulla con una mirada y te cuida hasta con las palabras.

Quien lo da todo por ti, sin contar las veces que van.

Siempre hay alguien que te devuelve la esperanza cuando tu ánimo hace aguas. Quien te ayuda a coger el próximo tren, a saltar la próxima ola y a regar tu próximo sueño. Quien te anima a escribir tu mejor prólogo, tu mejor comienzo y tu mejor papel protagonista. Quien te enseña que debes siempre apuntar, como mínimo, a las estrellas y aprender a ver el sol entre las nubes.

Quien sabe empezar en pequeño para terminar soñando en grande.

Siempre hay quien te quiere y no duda en demostrártelo. Sin peros que valgan, sin filtros que distorsionen, sin miedos que corten. Sin escatimar detalles, ni gestos, ni ocasiones. Quien te busca y siempre te encuentra. Quien te quiere a cualquier hora del día. Por dentro y por fuera. Y hasta cuando no luces tu mejor sonrisa.

Porque siempre hay quien te quiere hoy, mañana y sin excepciones.

amigos

Siempre hay quien hace tu vida más sencilla y mucho, mucho, más bonita. Con quien el tiempo parece detenerse y a su lado ni te acuerdas de mirar tus redes, tu reloj, ni tus miedos. Quien se esmera en hacer que cada ratito a su lado valga la pena, que cada segundo se quede en tu retina y que tus días sean lo más felices posibles.

Quien te hace entender que pocos son los problemas que deben poner en jaque tu historia.

Quien hace de tu universo un lugar más humano. Quien consigue que el dolor duela un poco menos, que sientas la suerte de seguir respirando y que vayas siempre hacia arriba, hacia delante y hacia la cima. Junto a quien tienes la paz asegurada. Y la calma. Y el refugio.

Quien consigue que con un solo abrazo sientas que se reinicia todo.

Quien te ayuda a desenredar los nudos de tu vida.

Quien, aunque apareció de la nada, consigue mover tu mundo.

 

Patricia Ayuste.

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