Entre Suspiros y un Café
Felicidad

Días de verano

El verano es la excusa perfecta para salirte de la rutina. Es la merecida pausa en medio de la vorágine de un año cualquiera, el kit kat para tener el tiempo que de normal no tienes, por breve que sea, la escapada oportuna para tomar distancia de ciertas cosas.

El cambio de aires, de vistas y hasta de sueños que tanto necesitas a estas alturas.

verano

Porque el verano es algo más que una canción. Es cada baile, entre risas, que disfrutas hasta las tantas. Es cada verbena que termina bien entrada la madrugada. Es la semana de fiestas de tu pueblo o del que te pille más cerca. Es dejarte la voz en algún concierto al aire libre, sin importar si te escuchan o si desentonas.

Es no dejar nada para más tarde, sino ver el mar, el verano y la vida en primera línea de playa.

Es una filosofía para tomarte las cosas de otra manera. Para bajar el ritmo, aparcar todo lo que ahora no toca y abrir los brazos a los planes que guardabas para estos meses. Es tener claro lo que quieres, improvisar siempre que puedas e invertir tus fuerzas en cumplir cada una de tus ilusiones.

No en vano dicen que mucho de lo mágico sucede entre junio y agosto.

El verano también se traduce en levantarte tan tarde como puedas, en esconder el despertador bien lejos de tu vista y en que las prisas sean sólo para no perderte ninguno de los planes a los que les tienes tantas ganas. Es cada siesta, cada mojito, cada helado que te regalas. Es perderte entre terrazas, cañas y amigos. Es cada atardecer disfrutado con calma, cada foto con el mar de fondo y cada baño, sin importar que sea en agua dulce o en mar salada.

Es cada lugar perfecto que te deja sin palabras.

El verano es el recordatorio más oportuno de que la vida es un ratito, pero también de que todavía estás a tiempo. De que hay cosas que no salen nunca a la primera, de que siempre hay una oportunidad esperando a la vuelta de la esquina y de que hasta con los tropiezos es posible avanzar. Y, sobre todo, aprender. De que las ganas, si no lo son todo, sí que pueden ser la gran diferencia. De que hay saltos que es mejor darlos sin pensarlos tanto. De que puedes –y debes– comerte el mundo, sin tantos peros ni tantas trabas. Porque es cierto que queda mucho por vivir, pero también que los días pasan sin falta.

Y que la vida, si no es ahora, ¿entonces cuándo?

tiempo

Porque el verano es el momento perfecto para cerrar algún que otro capítulo y escribir ciertos puntos finales. Es la ocasión de comenzar algo que esperas con ansias, de probar algo distinto por completo, de hacer alguna locura que olvidarás –o no– cuando llegue septiembre. La ocasión de retomar ese sueño que desde hace tanto se te resiste, de insistir en los propósitos que dejaste olvidados en enero o de lanzarte a la piscina y ver qué ocurre.

Es la oportunidad de hacer de tu tiempo una verdadera obra de arte.

Verano es pasar las noches mirando las estrellas y pedir deseos a las más fugaces. Es dejar de preocuparte por lo que te quita el sueño el resto del año. Es cambiar las prisas y sustituirlas por las ganas. De sol, de arena y de playa. De montaña, de viajes y de llenar tu memoria de bonitos recuerdos para cuando llegue el invierno. Es el deseo de comerte el mundo y de darlo todo en cada instante.

Es el tiempo de que lo normal se convierta en extraordinario.

Porque el verano es la suma de todos y cada uno de los kilómetros que recorres en busca de tus sueños. Es cada maleta que llenas de ilusiones, cada viaje sin importar que sea por tierra, mar o aire, cada paisaje que te deja sin respiración. Es cada nuevo sitio que aumenta tu lista de imprescindibles, es cada lugar en el que repites y cada puesta de sol que se queda en tu retina. Es vivir cada segundo sin contar los días ni pensar en la vuelta.

No en vano, cada verano tiene su historia.

Verano son los amigos de ahora y de siempre. Con quienes tus planes cobran sentido, las locuras son compartidas y el mundo es mucho más divertido. Junto a quienes te sientes capaz de todo. Con quienes reír por todo y de nada, bailar sin miedo a hacer el ridículo y pasar las horas sin hacer nada. Y sintiendo que es todo lo que necesitas.

Son esas personas que hacen que no sea un verano más, sino el verano de tu vida.

vida

El verano es sinónimo de primeros amores, de enamoramientos fugaces y de conexiones que lo cambiaron todo. De romances a fuego lento, de uniones que no las separa el otoño y de relaciones que lograrán superar cualquier distancia. Es cada aventura que comienza como un libro en blanco por rellenar y al que le quedan muchas, muchísimas hojas.

Es cada historia que surge de la nada y se convierte en un todo.

El verano es momento, como cualquier otro, de ser feliz. De no esperar a que pase algo concreto para serlo. De sentir cada ola, vivir cada instante y volar en cada ocasión que se te presente.

Porque verano es también todo aquello que llega como lo hacen las mejores cosas: de golpe. Y para quedarse.

Porque el verano, como todo lo bueno, no termina si no lo olvidas nunca.

 

Patricia Ayuste.

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2 Comentarios

  • Responder
    Ara
    26 junio, 2023 a las 8:46 am

    Magia en tus palabras. Magia al conseguir trasladarnos a veranos con nombre y apellidos propios ❤️

    • Responder
      Patricia Ayuste
      26 junio, 2023 a las 7:44 pm

      Magia es leer comentarios tan motivadores como el tuyo, Ara.

      ¡Mil gracias! Y feliz semana 🙂

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