Entre Suspiros y un Café
Autoestima

La vida te enseña

Dicen que la vida tiene mucho que enseñarte, pero que debes querer aprender.

Tiempo

Y que es con el tiempo con el que aprendes que un mal día cuenta con escasas 24 horas para pensar en él. Que puedes acortarlo, si quieres. Que puedes –y debes– salir de él cuanto antes y no dejar que se alargue innecesariamente. Que siempre tienes la opción de salir del bucle, de no caer en ningún pozo y de borrar lo que no te haga ninguna falta. Para comenzar de nuevo en cualquier momento.

Y recordar que, a menudo, son tus peores días los que más te enseñan lo buenos que son el resto.

Que, en la mayoría de ocasiones, no puedes hacer como que no pasa nada, lavarte las manos o tirar balones fuera. Porque cuando algo se cuece, debes estar pendiente de que no se queme. De que no arda. De que no explote.

El tiempo también te enseña que, a los sustos, no hay que buscarlos, pues vienen solos. Que de nada sirve vivir en alerta permanente, porque es imposible preverlo todo. Que lo que sí deberías es quitar más a menudo el piloto automático, frenar mucho antes de lo que en ocasiones haces y saber reconocer cuándo no deberías seguir insistiendo.

Como tampoco deberías esperarte a que un temblor de suelo ponga tu vida patas arriba para tomar según qué decisiones.

Porque es cierto que hay decisiones que resultan de los más acertadas, decisiones que terminan de la peor manera imaginable y situaciones en las que solo cabe una respuesta posible. Que hay errores que duelen demasiado y que, muchos de ellos, los puedes evitar con si te lo propones.

Pero no es menos cierto que, no aprender de ninguno de tus errores es lo que más caro te puede salir en un futuro.

Porque el tiempo te enseña que, de todo lo que, en algún momento, creíste que era importante, en el 95% de los casos puedes quitarlo de tu lista de preocupaciones. Que puedes olvidarte y comprobar que no sucede nada malo. Que puedes pasar de largo sin darle tantas vueltas. Que puedes soltar, sin más, y no echarlo en falta. Porque la mayoría de ocasiones no suceden. Porque la mayoría de urgencias, de hecho, no lo son tanto.

Porque la felicidad, dicen, llega cuando te das cuenta de que nada es tan importante como tan a menudo piensas y que la vida es más simple de lo que en realidad imaginas.

Vivir

Porque la vida te enseña que el miedo es universal, pero que, en la mayoría de ocasiones, son monstruos que solo se esconden debajo de tu cama, en tu cabeza y en las sombras que solo tú puedes ver. Que puedes -y debes- hacerles frente. Para que no te roben momentos de felicidad, limiten tus sueños o te impidan vivir a tu aire. Recuerda que, como dicen, todo lo bueno arranca con un poco de miedo, que eres más fuerte de lo que sueles pensar y que tener a quien te coja la mano en tus peores momentos te puede salvar.

Porque es en tus peores momentos cuando descubres con quién puedes contar y hasta dónde eres capaz de llegar.

Porque la vida también te enseña que da igual los planes que tengas, las ideas que bullan en tu interior o lo importante que sean para ti tus sueños. Porque, a menudo, no hay un futuro para ellos, la oportunidad que tanto esperabas no llega o el castillo, que con tanto esfuerzo estabas levantando, se derrumba un día cualquiera. Porque puede que ese tren no pare nunca en tu estación y se pierden con él todos los planes, las ideas y los castillos a medias.

Y que lo importante es vivir al día, no desestimar ni un solo detalle y coger al vuelo cualquier oportunidad que se te presente.

Porque, aunque a veces lo pongas en duda, la vida se trata de vivirla más y de pensarla menos. De dejarte llevar más por corazonadas, instinto y ganas. De decir menos y actuar más. De hacer, de mostrar, de sentir.

Porque la clave está en dejar de complicarte por situaciones que no llevan a nada, dejarte de quejas, de pamplinas y de perder el tiempo y hacer más de todo aquello que realmente te llena por dentro. De lo que te mueve. De lo que te hace creer en ti y en los imposibles.

Porque creer en ti es una de las mejores decisiones que puedes tomar en la vida. Comprender que hay cosas que solo tú puedes arreglar. Que cuidarte pasa por hacerte mucho más caso, por ponerte más a menudo en primer lugar, por no salir a solucionar otros mundos sin haber solucionado primero el tuyo.

Creer en ti pasa por darte las oportunidades que mereces, tenerte más en cuenta y no dejarte nunca para más tarde.

Vida

Como no debes dejar que el tiempo, la vida o la rutina te alejen de quienes te animan a tomar las que terminan siendo tus mejores decisiones. De quienes te ayudan a solucionar tu mundo sin importar lo roto que esté, las vueltas que haya que dar o los fracasos que ya arrastres. Porque siempre hay quienes te ponen en el lugar que mereces, están a tu lado sin condiciones y te ayudan a hacer frente a esos monstruos que se esconden debajo de tu cama.

Porque algo que te enseña el tiempo es con quién sí, con quién quizá y con quién nunca más.

Como también te muestra que, al final, de ti depende dar marcha atrás, aunque sea a última hora, romper con lo que ningún bien te hace y cambiar las vistas que ya no te emocionan nada. Abrir nuevas puertas, subirte a ese vuelo con el que sueñas y encontrar el abrazo en el que quieras quedarte.

Como también te enseña que debes aprender a sumar y a multiplicar, pues la vida, a menudo, te obligará a restar y a dividir.

No en vano dicen que la vida y el tiempo son los mejores maestros.

Porque la vida te prepara para aprovechar tu tiempo, mientras que el tiempo te muestra cómo valorar tu vida.

 

Patricia Ayuste.

 

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4 Comentarios

  • Responder
    un plan infinito
    14 enero, 2024 a las 10:33 pm

    Así es! Hay gente que pasa por la vida y no aprende nada!!

    • Responder
      Patricia Ayuste
      14 enero, 2024 a las 10:38 pm

      Gracias por comentar, me alegrabque te haya gustado.

      Un saludo 👋

  • Responder
    Marta Rueda
    27 enero, 2024 a las 5:51 pm

    Siempre recibo tus escritos en mi mail, siempre me parece uno más lindo que otro. O sea, te superas a vos misma

    • Responder
      Patricia Ayuste
      27 enero, 2024 a las 9:27 pm

      Mil gracias, Marta, por leerme y por haberte tomado la molestia de escribirme tan bonito comentario.

      Mañana hay texto nuevo, espero que te guste 😊

      Patricia.

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