Equivócate cien veces

No una, ni dos, ni tres…

Equivócate cien veces, que para empezar está más que genial.

Porque si no te equivocas no vives, y si no vives, ¿para qué demonios estás en este chiflado mundo?

Repito, equivócate cien veces, luego ya habrá tiempo de equivocarse cien más.

No tengas miedo a fallar.

No tengas miedo a perder.

No tengas miedo, sin más.

Porque ese miedo te acabará pasando factura.

Porque ese miedo lo único que va a conseguir es que no fluyas ni sientas, que no seas capaz de darle la vuelta a la tortilla.

Así que equivócate en cada decisión, aunque sea solo un poquito.

Y si no te equivocas, pues mejor, pero lo habrás intentado y eso es lo que marcará la diferencia entre hacer y no hacer.

Dicen que es mejor hacer las cosas bien que solo intentarlo, pero yo creo que intentarlo también es una opción.

El que no intenta no juega, y el que no juega se acaba aburriendo.

Las cartas están sobre la mesa, tienes la capacidad de hacer una buena apuesta.

Y si no es buena, no pasa nada, va a ver más cartas por jugar, te lo aseguro.

Pero nadie más que tú puede intentarlo.

Nadie más que tú puede saberlo.

No desesperes, por favor.

Sigue intentándolo.

La recompensa será perfecta, pero el proceso es lo que más vas a recordar, lo que más vas a añorar u odiar, pero seguirás amando por igual.

Te prometo que no todo tiene por qué salir mal.

Te prometo que siempre habrá una gran oportunidad.

Quizá no ahora, ni en un par de días…

Pero aparecerá y será entonces cuando tendrás que actuar.

No te olvides de que eres un ser bello y profundo.

No te olvides de que puedes con eso y con más.

Y si tienes que equivocarte cien veces, equivócate.

Siente orgullo por haberlo intentado, porque mientras otros están tirados en su sofá, tú estás ahí fuera realizando lo que te llena y por lo que has venido a luchar.

No importa que no aprecien lo que haces, eso da igual.

Importa que lo hagas, importa que seas capaz de decidir hacerlo.

No te olvides de equivocarte, eso sí.

Equivócate mucho, de verdad.

Porque para pasar de ‘A’ a ‘B’ vas a tener que cruzar un camino lleno de piedras.

Tropiézate con ellas, que luego las podrás saltar.

Siéntete libre de caminar por donde quieras.

Deja atrás la seguridad.

Para ser libre hay que perder comodidad, para más tarde encontrar paz y tranquilidad.

¿Qué me dices?

¿Nos equivocamos cien veces más?

¿O seguimos cómodos sin más?

Si decides avanzar no te olvides de fallar…

 

Javier Sánchez, de Ventura Sensitiva.

https://venturasensitiva.com/

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A tu lado, echándote de menos

Hoy os dejo con una colaboración muy especial. Mi querida Elvira, de Compartiendo Macarrones ha querido compartir su propio texto en mi blog. Y sólo espero que os guste tanto como a mí.

¡Gracias Elvira!


¿Dónde estás?

Qué duro es echarte de menos cuando te tengo aquí a mi lado. Y no sé muy bien quién eres, no sé cuándo te has perdido, ni dónde puedo encontrarte. Sólo sé que quiero que vuelvas, porque este desconocido que tengo al lado me mira pero no me ve, me está llenando de invierno. Y estoy helada.

No te haces una idea de lo duro que es echarte de menos aquí, a tu lado. Porque todos los días te veo y, aunque a ratos me hablas y a ratos me ignoras, apenas noto la diferencia. Y ahora, simplemente, no quiero esta nueva versión de ti, barata y chapucera, que no me gusta y que me tiene descolocada. En qué momento te me han cambiado, porque no te conozco y, por mucho que te miro, no entiendo cuándo dejaste de ser tú para ser otra persona. ¿Qué te ha pasado? ¿Qué ha cambiado? No te haces idea de lo sola que me siento cuando estoy contigo, pero sin ti.

Qué duro es echarte de menos teniéndote aquí a mi lado. No sé si hay otra persona que te roba el sueño, no sé si son tus sueños los que te me han robado, y ahora son otras cosas las que rondan por tu cabeza. No sé qué pasa, no sé qué piensas. Y lo único que cada vez tengo claro es que no creo que pueda seguir así mucho tiempo más, porque cada segundo me quita las fuerzas. Porque quererte todos los días y llorarte todas las noches, me está dejando sin aliento. Ojalá pudiera echarte menos para siempre, pero mi cuerpo, mi cabeza, y todo el amor que me tengo, sencillamente, no pueden más.

Así que vuelve. Reacciona. Necesito que hables, que digas qué piensas. Necesito que me quieras bien o más bien que me lo demuestres. Y si no vas a volver, si no vas a quedarte, sólo quiero la verdad. Como siempre digo, el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. Así que no me importa lo dura que sea, no importa lo mucho que te joda afrontarla o el miedo que te dé, pero no quiero mentiras, nadie en mi vida es imprescindible excepto yo misma.

 

Toma una decisión o yo la tomaré por ti. Haré de todas mis necesidades prescindibles y dejaré de echarte de menos. Dejaré de mirarte, de agarrar fuerte tu mano, de hacerme preguntas y buscar respuestas sin sentido. Dejaré de darte los buenos días y malgastaré todos los besos que me sobran todas las noches. Dejaré de esperar, de ser nada tuyo, dejaré de estar. Y tal vez el invierno llegue para ti y no habrá sol que caliente tus penas.

Pero no puedo seguir aquí, a tu lado, echándote de menos.

 

Elvira, de CompartiendoMacarrones.

https://compartiendomacarrones.com

Pirata con bandera blanca

Ya no he vuelto.

No he vuelto a traerte besos de portal los miércoles robados, ni a escapar de tu risa contagiosa en un abrazo. No hay vestidos de verano que se rían de la seriedad de mis camisas de oficina. No quedan galletas de chocolate en la cocina, y el sofá es mucho más grande en las noches de película.

No he vuelto a regalarte discos de Bon Jovi, para decirte a voz de grito entre canción y canción, que sólo la mezcla de su voz y tu sonrisa me hacen sentir una estrella.

 

Hoy te he vuelto a ver.

Arrancarte ha sido como hacer las maletas en una noche y mudarse a una ciudad desconocida. Sin orientarme, sin mapa del tesoro ni bandera de pirata. No hay isla, ni tesoro. No estás tú.

No está tu baile de miradas, ni las cenas que empezaban por el postre.

No estás, y tengo que empezarme desde cero. Como la primera página blanca de un diario, como la primera noche estrenando un colchón. Sin recordar la cama en la que antes dormía.

Hoy te he vuelto a ver, pero no me he atrevido a mirarte. No quería asegurarme de que sigues escondiendo la X marcada en el mapa.

Porque ya no quiero ser pirata.

 

Irene, de Contra las Cuerdas blog

http://www.contralascuerdasblog.com

FB: @contralascuerdasblog

IG: contralascuerdasblog

Día 31: finales

Un final es un nuevo comienzo.

¡Hola a tod@s!

Hoy os planteo la última pregunta de este reto mensual.

Quiero agradecer a todos los que os habéis animado a participar en él, espero haberos ayudado a pensar y a encontrar respuestas.

Como última propuesta, algo sencillo:
¿Qué te ha aportado el reto?

Si quieres ver la pregunta de ayer pincha aquí, y si quieres comenzar desde el principio… pincha aquí.

Un abrazo a tod@s,

Patricia.