Entre Suspiros y un Café
Reflexión

Todo lo que quieres

Un café que se enfría, las mesas del italiano ya casi recogidas y un cuaderno imaginario lleno de ideas.

Vivimos acostumbrados a funcionar sobre la marcha. A las rutinas habituales, al devenir de los días, a dejarlos pasar sin pena ni gloria. A improvisar cuando la ocasión lo requiere, de aquella o cualquier manera. Cuando no hay otra salida, cuando los planes nos fallan, cuando no nos queda otra. Y no cuando realmente nos gustaría.

Nos hemos habituado a quejarnos mucho, de todo lo que se nos ocurre, y también de lo que no ocurre. De lo que casi, pero no. De lo que “imagínate si”. Pero hacemos poco, o más bien nada para evitarlo o dejar de machacarnos. Salvo hablar y protestar. Salvo decir que un día de estos. Que el día de mañana, el menos pensado o el día en que esto o lo otro.

Y nos quejamos. Pero no movemos un dedo.

Como si fueran a solucionarse solos las protestas, los callejones sin salida, las anodinas rutinas. Como si por arte de magia nos fuera a llegar la inspiración, sí y sí. Como sale el arco iris después de cada tormenta, sin que nadie se lo pida. Como si, sin esfuerzo y sin pestañear siquiera, nos viéramos donde de verdad quisiéramos estar.

Y que es por algo que las cosas, dicen, pasan porque han de pasar. Y las que no, ahí se quedan.

Que las cosas, o suceden por algo, o no ocurren porque no hay motivos para ello. Que no es simple casualidad ni capricho del destino. Porque es su momento y toca. O porque ha dejado de serlo. Y que lo de menos es tu respuesta al respecto. Si la tienes o si la desconoces por completo. Si crees tener la certeza de saberlo todo o si dudas de algún detalle, o incluso de ti.

Que el secreto no está tanto en decir, como en hacer.

Que no hay que decir tanto las cosas, sino hacerlas. Que no vale con darles voz, escribirlas en un diario, imaginario o no. Planear tanto y quedarte solo en eso, en planes. Y en protestas. Sino hay que darles vida, forma, sentido presente. Luchar por ellas, pese a las dudas. Luchar por todo aquello que realmente te importa.

Y perseguir todo aquello que quieres. Lo que queda al otro lado de tus miedos.

Ese lado al que no te atreves ni a mirar, ni aunque sea de reojo. Al que continuamente pospones afrontar. Ese lado al que prefieres ignorar, restar importancia o mantenerlo al margen. Ese lado que bordeas por mucho que te atraiga lo que allí puedas encontrar, todo lo que tiene para ofrecerte. Ese lado en el que muchos ya están, pero a los que te resistes acompañar. Creyéndote menos.

Quejándote en lugar de moverte y de ir hacia allá.

Y que son miedos infundados en muchas ocasiones. Por desconocimiento, por falta de acción, por no pensar en lo que lograrás si te atreves. Miedos que te cuidan y miman, porque tú se lo permites. Que te acompañan sin pedírselo. Que te dicen por dónde ir y por dónde no, sin preguntarte. Que toman asiento junto a ti y no te dejan levantarte sin su permiso.

Y que no siempre consigues lo que quieres. Cierto. Y que a veces, no conseguirlo, es el mayor golpe de suerte, aunque no siempre se vea así. Aunque cueste. Aunque creas que es un final tras el cual no espera nada bueno. Darte cuenta de que realmente no lo necesitas, de que no te lleva a nada o de que no es algo que lo valga.

Perder para aprender, de ello y de ti.

Aprender que la felicidad no se busca, se tiene ya dentro. Que la cuestión es dejarla salir. Compartirla. Darle alas e invitarla a crecer. Experimentar. No forzarla, pero tampoco limitarla. Verla como una oportunidad diaria, y no como una meta final.

Que se puede ser feliz, de camino, sin llegar. Y en cualquier lugar.

Aprender que el cariño, al igual que la felicidad, repartido crece más. Que se siembra primero. Y se recoge después. Que la tierra ayuda mucho a que germine, pero la semilla importa más. Y la dedicación. Y el tiempo.

Aprende que las buenas noticias llegan cuando menos esperas. Que a veces es cuestión de paciencia. De saber estar. De saber esperar. Pero también de saber buscarlas. O intentarlo, como mínimo.

Aprender que el tiempo es siempre hoy. Que se puede empezar en cualquier momento. Hacer, deshacer, equivocarse y volver a empezar. Tomar impulso para seguir, pero nunca para quedarte donde ya no más. Que no hay momentos perfectos ni mejores, sino ocasiones que aprovechar y a las que dar forma. Haz que sumen.

Make them count.

Aprender que para vivir, hay que rodearse de vida. De todo aquello que nos aporta bien. Enamorarse y demostrarlo. Dar continuamente, sin olvidarnos de nosotros mismos.

Aprender que empezar por lo pequeño no es poca cosa. Ni es ser menos. Que se empieza de menos para ir a más.

Aprender que quizá el primer paso sea siempre el más difícil. Pero que es importante. Darlo las veces que haga falta. Y seguir andando una vez que estemos en marcha.

Aprender que todo lo que quieres, está ahí, esperándote.

Que lo quieres, es lo que importa.

Y que las cosas importantes, nunca son cosas.

 

          Patricia.

 

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12 Comentarios

  • Responder
    nereariveiro
    23 noviembre, 2015 a las 7:36 pm

    Nunca son cosas…
    A veces sí. Pero generalmente son personas.
    🙂

  • Responder
    Holden
    28 noviembre, 2015 a las 6:36 pm

    Este post me ha recordado a una vieja canción que decía ‘¿Cuándo olvidé que en el miedo se mueren los sueños?’, claro que esa canción más que de los sueños por venir, habla de los que ya pasaron.

    También me has recordado a una obra de arte que tenía una leyenda que decía más o menos que cuanto más gruñón y pesimista eres, más gente gruñona y pesimista conoces. Creo que tenía bastante razón 🙂

    • Responder
      Entre suspiros y un café
      29 noviembre, 2015 a las 10:04 am

      ¡Y tanto que tenía razón! La vida es actitud, lo que tú decidas pensar y cómo actuar. Si optas por la visión negativa, todo irá mal. Si optas por ser positivo, no es que las cosas vayan a ser más fáciles y buenas, pero estás más cerca de que lo sean.

      ¡Un saludo Holden! Bienvenido 😉
      Patri.

  • Responder
    Pepa
    8 diciembre, 2015 a las 12:36 pm

    Que bonito Patri! Deberías venir a Berlín para volverte loca entre papelerías de cuento!
    Cada vez escribes mejor! Un beso!

    • Responder
      Entre suspiros y un café
      13 diciembre, 2015 a las 8:54 pm

      ¡Gracias guapa! Estuve en Frankfurt hace poco y me encantó, a ver cuándo pueda escaparme a Berlín, ¡estoy deseando!

      Un beso enorme 🙂

  • Responder
    Gla
    8 diciembre, 2015 a las 4:26 pm

    “Dicen que las cosas que quieres, están al otro lado del miedo.

    Ese lado al que no te atreves ni a mirar, ni aunque sea de reojo. Ese lado al que prefieres ignorar, restar importancia o mantenerlo al margen”

    A veces da miedo enfrentarnos a lo que deseamos…no??

    • Responder
      Entre suspiros y un café
      13 diciembre, 2015 a las 9:02 pm

      A veces da pánico y terror y preferimos mirar hacia otro lado, pero ahí está el fallo…

      ¡Un saludo! Y feliz semana 😉
      Patri.

  • Responder
    Someone else
    10 diciembre, 2015 a las 12:16 am

    Me gustaría que me siguieras, soy nueva en esto, un beso💋

  • Responder
    Soldadito Marinero
    22 febrero, 2016 a las 12:22 pm

    Enhorabuena! me ha recordado a los propósitos de año nuevo de mi blog, estoy de acuerdo con la frase de Woody 🙂

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